Logística como Política Pública

Desafortunadamente, en el segundo debate presidencial lo que quedó claro es que hay ideas sueltas y ninguna concreta acerca de cómo explotar la ventaja geopolítica de México a través de logística.

Por Juan Enrique Huerta Wong

En un momento que pareció elocuente, dos candidatos a la Presidencia de la República por poco y ponen lucidez al debate del domingo al discutir acerca de un posible tren moderno de carga que conecte eficientemente al líder productor en el mundo, China, con el mercado consumidor líder en el mundo, Norteamérica. Desafortunadamente, lo que quedó claro es que hay ideas sueltas, y ninguna concreta acerca de cómo explotar la ventaja geopolítica de México a través de logística.

En medio de descalificaciones, en el debate reciente Anaya dijo que hay vías que conectan el Pacífico con la frontera Norte. Que sí hay. AMLO dijo que es una buena propuesta unir ambos frentes. Ambos se descalificaron. Y ambos se dieron cuenta de que más allá de la descalificación, no tienen ninguna idea concreta acerca del tema, así que ambos lo dejaron pasar.

Ambos tienen razón, y ninguno. Según de parte de quien se esté. Si lo que se está es de parte del desarrollo de México, desafortunadamente es simplemente difícil de creer cuán poco preparados están acerca de un tema crucial para el país.Cómo hacer de una ventaja geopolítica, una estrategia en el Siglo 21. Cómo hacer que el destino natural de todo lo que sale de China, sea México.

Efectivamente, hay vías que conectan todo el país. Efectivamente, datan del tiempo en que Porfirio Díaz realizó el tendido nacional que conectaría todo el país. Y efectivamente, hace 100 años que no ha habido un esfuerzo sistemático por modernizar las vías, si bien las compañías ferroviarias invierten constantemente en ellas de manera remedial, más que innovadora. Si se quiere avanzar en materia de desarrollo, renovar el tendido de vías es un buen principio.

Una fortaleza principal en México es la geopolítica. Para aprovecharla, el Siglo 21 debe ver importantes inversiones en materia de logística y comunicaciones, ambos sectores estratégicos para el país. Los impuestos no deben alimentar ganancias privadas, sino que quien gobierne, debe sentarse a la mesa con el sector privado para garantizar certidumbre en los negocios.

Negociar sin favoritismos, reglas claras, certidumbre jurídica, y combate a la impunidad y la corrupción deben ser un piso mínimo para que las grandes inversiones logísticas sean parte de una política pública que contribuya a que México ocupe el lugar que se requiere en Norteamérica. No es con bravuconerías sino con propuestas informadas de política pública es que se podrá avanzar para poder ser visto como par en la región que liderará el mundo en el Siglo 21.

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