Gasolinazos, dos visiones, una viable

El padre de los gasolinazos está hundido en el tercer lugar de las preferencias electorales y no se hunde más porque El Bronco le estorba

Por David Olivo

En enero de 2016 el país vivió una revuelta en diversos estados que amenazaba con convertirse en una revolución. El precio de las gasolinas se disparó y el pueblo, ya lastimado por tanta ofensa gubernamental, decidió levantarse y hacer lo único que estaba en sus manos. Protestar y saquear.

Los saqueos estaban al orden del día. Comercios, plazas comerciales, gasolineras y hasta casetas sintieron la ira del pueblo. La gente estaba enardecida y en ese momento decidió cobrarse la afrenta este 1 de julio: El padre de los gasolinazos está hundido en el tercer lugar de las preferencias electorales y no se hunde más porque El Bronco le estorba.

Desde ese entonces y no en estos tiempos de definición, Ricardo Anaya fue claro. El PAN le apostaba a ajustar el Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios (IEPS).

El IEPS es el impuesto que se paga por la producción y venta o importación de gasolinas, alcoholes, cerveza y tabacos. Es un impuesto indirecto, por tanto, los contribuyentes no lo pagan, lo trasladan o cobran a sus clientes, es decir todos nosotros.

El IEPS 2018 impacta a la gasolina y diesel de la siguiente forma:

*Gasolina Magna (menos a 92 octanos): 4.3 pesos por litro.

*Gasolina Premium (mayor o igual a 92 octanos): 3.64 pesos por litro.

*Diesel: 4.73 pesos por litro.

*Combustibles no fósiles: 3.88 pesos por litro.

Desde hace más de un año, Acción Nacional ha emprendido una batalla, desde el Congreso, para ajustar el IEPS, a fin de quitarle esa carga impositiva al ciudadano.

Actualmente el precio de la gasolina Magna ronda los 17.80 pesos, la gasolina Premium está en 19. 27 pesos, aunque en algunas regiones ya comienza a venderse por arriba de los 20 pesos, mientras que el Diésel se encuentra en 18.80 pesos.

Es por eso que lejos de propuestas para reducir el precio de la gasolina por decreto o sin tomar en cuenta las fuerzas del mercado, como propone Ya Sabes Quién, se puede lograr si se reducen los impuestos que pagan los mexicanos por litro.

Congelar o bajar los precios de las gasolinas como plantea Andrés Manuel López Obrador sí es posible, pero sería a costa de sacrificar ingresos tributarios, tal y como ocurre en la actualidad con la “suavización” de los precios que hace Hacienda desde el año pasado.

En los últimos días, el candidato por la alianza Juntos Haremos Historia ha prometido en campaña que los precios de las gasolinas no subirán en términos reales y que se ajustarían a la inflación.

Sin embargo, ante un escenario en que la inflación en 2019 sea de 3.8%, los precios de las gasolinas sólo subirían ese nivel. Pero por el tipo de cambio y el petróleo, las gasolinas tendrían un repunte de 6%, por lo que esa diferencia (con el 3.8%) debería ser cubierta con recursos del gobierno.

Esta decisión también afectaría al compromiso de una política monetaria sana, porque dar subsidios significa mantener los precios artificialmente bajos.

En cambio, el pasado 5 de mayo, Ricardo Anaya dijo que en caso de ganar los comicios bajaría los precios de las gasolinas a través de una revisión y reducción a los impuestos que se cobran a los combustible, es decir, el IEPS.

Ricardo Anaya promete apaciguar el antojo social, aquel que sepultó al PRI hace un par de años y lo hará ajustando un impuesto que nunca debió existir, una carga impositiva creada para seguir exprimiendo a la gallina de los huevos de oro a costa del bolsillo de todos nosotros y de la Paz social.

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