Instrucciones para saber que usted también va a morir

Para ser leídas por: “Die, Die My Darling”, de Metallica

Por Eduardo Navarrete

Paso 1. Abra sus ojos

El mundo no es como se presenta ante sus ojos. Pero como eso ya lo sabe, intente ahora mamarlo, respirarlo, si lo primero le parece altisonante. Vea cómo el azul de su camisa existe sólo en dependencia al marco de referencia de quien percibe dicho azul. Ahora ponga sobre el escenario de su mente el concepto de “muerte” y vea cómo tampoco tiene una lectura individual ni absoluta. El problema es que solemos hacer la peor de ellas y nos vamos a la tumba con la misma.

Paso 2. Viva como va a morir

Uno vive como si no fuera a morir. Es más, se nos olvida diario y eso obliga a temerle, aferrarse y negarse a algo que es simplemente natural. Prevea el siguiente paso y entienda que por más que se esfuerce, nada se llevará.

Paso 3. Establezca sus prioridades

Bajo el más llano sentido común, sería un desperdicio venir a vivir sólo esta vida. Por eso encuentre a la transición del morir como la crucial transferencia de la conciencia en la que se suman varias lecciones que uno debería poner en acción durante la vida misma. Por ejemplo, una persona sana puede morir antes que una enferma, lo que nos lleva a pensar que incluso la salud es algo impertinente y por ello sería tonto aferrársele. Si alguien cree que dedicar la vida a acumular bienes y riqueza le dará sentido a ésta, es urgente que alguien o algo le azote la cabeza, dado que esa variable es claramente inconsecuente. Un mendigo abandona el mundo de la misma forma que un magnate: desnudo. Y piense que no sólo no se llevará con usted la ropa, tampoco el cuerpo. Si por otro lado, uno supone que la belleza otorga un franco significado a la vida, habría que notar que la sociedad se ve hipnotizada bajo esta variable subjetiva y endeble. Si busca la aprobación de otros, garantiza a ellos su esclavitud.

Paso 4. ¿Sabe Html?

Sabemos Html, pero hemos olvidado aportarle genuina relevancia al tránsito vital. O, de pensar lo contrario, cuestione en el lecho de su muerte si valió la pena trabajar 13 horas en una oficina durante 40 años. Le suplico que evite moquear y considere que la vida es algo en extremo frágil, todos sabemos que es finita, nadie sabe cuándo acontecerá el momento decisivo y aún así, la desperdiciamos en algo que seguramente lamentaremos cuando llegue el tiempo, pero ¿le importa como le debería importar? Dicho de un modo que puede sonar más a alguien que se encuentre en la calle: ¿cuán transitorias son las cosas que pensamos que son importantes en la vida?

Paso 5. ¿Sabe preguntarse?

Hay que preparar el momento de la muerte. Porque va a llegar. Está llegando. Tenemos un número finito de respiraciones y solemos malgastarlas pensando que son experiencias inauditas.

La pregunta sería: ¿en el momento en el que le toque enfrentar el tránsito del morir: ¿qué le puede ayudar? ¿A qué le da sentido en la vida? Prepárese para la vida y prepárese para la muerte. Es inminente. Todos tendremos que transitar por ella. Si hoy fuera el momento de su muerte, ¿qué preguntas se haría?

Paso 6. Garantice una posición especial en el inframundo.

Garantía es lo que genuinamente haya hecho con su mente. Empiece en este momento.

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