¿La respuesta de México tras la imposición de aranceles de Trump fue suficiente?

Trump ha desatado una guerra comercial en la que, sin lugar a dudas, todos van a salir perdiendo, particularmente en un momento en el que, según el Fondo Monetario Internacional, la economía global avanzaba hacia una recuperación.

Por Mariana Gómez del Campo

La desesperación de Donald Trump por congraciarse con su población tiene un motivo político de fondo: las elecciones legislativas en noviembre de este año, en las que se disputarán 33 de los 100 escaños del Senado así como los 435 espacios de la Cámara de Representantes; los analistas señalan que pese a que hoy los republicanos mantienen mayoría en ambas cámaras del Congreso, los demócratas podrían arrebatarle el control de las cámaras y poner en aprietos a la administración de Trump; con el escenario actual ha sido difícil para ellos la aprobación de leyes claves como la contrarreforma en materia de salud anhelada por el Presidente de Estados Unidos.

Además, la elección de noviembre sucederá a la mitad de la Presidencia de Trump por lo que significa un corte de caja que medirá el pulso de los ciudadanos estadounidenses; lo anterior explica la necesidad de emprender acciones agresivas hacia sus socios comerciales más cercanos como México y Canadá.

De esta forma, Trump ha desatado una guerra comercial en la que, sin lugar a dudas, todos van a salir perdiendo, particularmente en un momento en el que, según el Fondo Monetario Internacional, la economía global avanzaba hacia una recuperación.

En primer lugar, perderá Estados Unidos porque la medida impuesta afectará a los insumos de la parte intermedia de producción de autos en el vecino país del norte, lo que se transferirá en el encarecimiento al precio final que pagan los consumidores de aquel país. Es decir, perderán tanto la industria como los consumidores norteamericanos, pero este efecto solo será visible en el mediano y largo plazo.

Es importante notar que en el ideario del Presidente Trump, “las guerras comerciales son buenas y fáciles de ganar”. Sin embargo, el republicano se equivoca de enemigos pues según información del Consejo de Relaciones Exteriores de Estados Unidos, el desequilibrio en la balanza comercial de ese país en bienes y servicios en 2016, era de 550 mil millones de dólares pero los principales “responsables” son China y la Unión Europea; ni México ni Canadá inciden directamente.

Es necesario que quede claro que los aranceles al acero y aluminio representan una violación clara a las reglas de la Organización Mundial del Comercio y del Tratado de Libre Comercio de América del Norte y está basada en una falacia, pues fueron impuestos por “seguridad nacional”, pese a que especialistas estadounidenses señalan que la amplia disponibilidad de estos metales, fortalecen la seguridad nacional de Estados Unidos. Además, parece ser un incentivo negativo a sus socios norteamericanos por no ceder en algunos aspectos en el proceso de modernización del TLCAN.

La respuesta de Canadá fue imponer aranceles sobre 12 mil 800 millones de dólares americanos sobre exportaciones estadounidenses; el Primer Ministro Justin Trudeau afirmó que las medidas tomadas por el gobierno de Trump no parecen avanzar hacia el libre comercio.

Por su parte, la Unión Europea publicó una lista de aranceles para productos sensibles estadounidenses que se importan entre los que destacan el Whisky Bourbon, jugo de naranja, arándanos, jeans, camisetas, tabaco, maíz, acero, productos industriales, cosméticos, motos y embarcaciones de recreo. La intención de los países europeos es provocar un efecto político pues Kentucky es el principal exportador de whisky, de donde es originario el líder republicado del Senado americano, mientras que el jugo de naranja es de las principales exportaciones de Florida, un estado con peso en la Unión Americana.

México ha reaccionado de la misma forma imponiendo aranceles de la cantidad comparable al nivel del daño provocado por Estados Unidos, en productos como lámina plana de acero y tuberías, embutidos, chuletas de cerdo y salchichas, bayas, uvas, manzanas y quesos, así como a lámparas. Además, es importante señalar que México es el principal comprador de alumnio estadounidense y el segundo mayor comprador de acero estadounidense, por lo que los aranceles impuestos por Trump perjudicarán el comercio entre ambos países por un monto de 4 mil millones de dólares.

Sin embargo, México debe ir más allá y debe denunciar a Estados Unidos ante la OMC por la violación de acuerdos internacionales, como lo hizo Canadá, pero además, es necesario actuar de forma contundente contra Estados Unidos como respuesta, de inicio, levantarse de la mesa de negociación del TLCAN hasta que existan las condiciones para continuar con este procedimiento.

No es momento de consideraciones o miramientos, lamentablemente en Los Pinos entendieron muy tarde el llamado de Enrique Krauze que a los tiranos no se les apacigua, sino que se les enfrenta; en ese sentido y de cara a las elecciones presidenciales del 1 de julio, los mexicanos debemos elegir la mejor opción no sólo para mejorar nuestro país sino para enfrentar a un Presidente como Donald Trump pues no son con reuniones donde “se le convencerá” de detener sus ataques a nuestro país, sino que necesitamos a un Presidente preparado, conocedor de Política Exterior y Comercial y con oficio político que defienda la soberanía y dignidad de nuestro país.

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