Si habla inglés, prepare su CV

Aunque voceros de los gobiernos digan que el TLCAN sigue su marcha, los aranceles a los aceros, y las medidas correspondientes por cada gobierno hacen pensar que estamos lejos de contar con un acuerdo

Por Juan Enrique Huerta Wong

Dos nubes hay sobre la de por sí estancada economía mexicana, que representan grandes interrogantes. La primera y quizá más importante es cómo hará AMLO para evitar, en caso de ganar, que grandes capitales hundan al país en la semana posterior a la elección, sin darle opción a echar a andar su proyecto de gobierno. La segunda es si habrá TLCAN, y si sí, cuándo y bajo qué condiciones.

Varias preguntas flotan entre analistas de negocios, y en general entre empresarios. Más allá de pensamientos románticos y patrioteros, una primera pregunta es cómo hará AMLO, en caso de ganar, para cumplir lo que en muchos sentidos es la principal promesa de campaña: crecer al 4% los cuatro primeros años, y elevar a 6% el crecimiento en los últimos dos. Para ello, AMLO asegura que parte esencial es reducir el gasto, y diversos analistas piensan que esta medida no alcanza.

Pero más urgente será darle certidumbre a los mercados. La discusión no acabada del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México confrontó a AMLO con Carlos Slim, empresario número 1 en México, y muchos aplaudieron el sentir de que no se debe dedicar dinero público a negocios privados. Pero pelearse con los principales grupos empresariales no es una buena idea.

No se ha disipado el polvo de esa escaramuza, y una nueva discusión de alto calado emerge, ahora teniendo a Grupo México como protagonista. Discusiones ásperas con los grandes capitales tienen varias lecciones, incluyendo pero no limitándose, a la noción de que nadie quede por encima de la ley.

Un problema central, y lo saben bien en el equipo cercano a AMLO, es que los grandes capitales pueden operar para quebrar al país en los primeros minutos del 2 de julio, tal como ya ha ocurrido en varias ocasiones, la última de ellas en 1995. Hay un consenso respecto a que en el equipo cercano a AMLO no hay interlocutores con el poder económico, pues Alfonso Romo no acaba de ser aceptado como tal.

Más preguntas tienen que ver con la posición de Donald Trump, resuelto como parece estar a que el TLCAN implote. Aunque voceros de los gobiernos digan que el TLCAN sigue su marcha, los aranceles a los aceros, y las medidas correspondientes por cada gobierno, incluyendo el mexicano, hacen pensar que estamos lejos de contar con un acuerdo que beneficie el comercio bilateral entre México y Estados Unidos.

Una razón por la cual México no se ha hundido pese a décadas de decisiones fallidas en gobiernos federales es precisamente su ventaja geo política. El peso del comercio bilateral con los Estados Unidos provocará graves problemas económicos si es interrumpido.

Este martes nos amanecimos con una consigna. Haga patria y coma cochino. No por supuesto nos referimos a subir los codos a la mesa o hablar con la boca llena, sino a los aranceles que la Secretaría de Economía ha colocado a la importación de paletas de cerdo procedentes de los Estados Unidos.

México importa una buena cantidad de carne de cerdo, no porque se prefiera este consumo, sino porque la producción nacional siempre ha sido inferior a la demanda. Resulta que la mayor parte de importaciones de carne de cerdo es de paletas, y ahora se le ponen aranceles. La Confederación de Porcicultores Mexicanos ha expresado que esto no pone en riesgo el precio al consumidor mexicano. Por si las dudas, haga patria y coma otras piezas de cerdo.

Por si las dudas también, si habla inglés, tenga listo su CV. No es claro cuál será el futuro económico de México, después de julio.

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