De esto y más estamos hechos

Nuestro columnista Helios Herrera nos habla sobre las múltiples virtudes de ser mexicano

Por Helios Herrera

Vivimos en un sociedad llena de estereotipos, que si queremos más músculos como tal actor, que el pelo de la conductora que sale en la tele, la casa del vecino, que si somos lacios queremos chinos y viceversa; el punto aquí es que nunca estamos conformes con lo que tenemos, cuando es lo que más deberíamos de valor y cuidar.

Pues así como anhelamos cosas de otros, ajenas a nuestra persona, lo mismo nos ocurre como país. Si te preguntara características de los alemanes seguramente me dirías que disciplinados, los ingleses puntuales y protocolarios, los chinos con una exactitud perfecta en lo que se proponen; sin embargo, nos cuesta ver el lado positivo de los mexicanos y siempre nos vamos al lado oscuro de la moneda. Generalmente volteamos a ver a grandes potencias mundiales esperando, sólo esperando, un día ser como ellos y como de costumbre, buscando excusas como “es que ahí si hay oportunidades”, “es que en ese país las cosas son diferentes”; en lugar de ser el agente de cambio sin importar nada más.
Este domingo quiero recordarte (más que compartirte) algunas de las características positivas que nos definen a los mexicanos y que nos hacen ser verdaderamente personas ejemplares y capaces de brillar, siempre y cuando así lo decidamos.
1. Mil usos. La creatividad es nuestro mayor recurso cuando de inventar se trata, somos los mejores para hacer una cosa multifuncional. Qué tal cuando convertimos una caja de cartón en un coche para los niños, o de esas sobritas de comida armamos un manjar para el paladar. No podemos negar que siempre estamos buscando más usos a las cosas de para lo que fueron realmente elaboradas; en este sentido, no se nos cierra el mundo.
2. Una mano. Solidaridad podría ser nuestro segundo nombre, mucho o poco, siempre estamos para dar al otro la ayuda que necesita. Recordemos el movimiento de ayuda que entre todos los mexicanos construimos en septiembre cuando un sismo nos sacudió, era realmente impactante ver cómo algunos recogían escombros, mujeres y niños repartían comidas en las calles, mientras otros más montaban alberges.
3. Sentido del humor. Quien no ha convivido con un mexicano, no conoce la diversión, pues hasta el sarcasmo en nuestra contra aplicamos. A todo le sabemos sacar el chiste, nos las pasamos bromeando a quien sea que se nos cruce en el camino, somos unos maestros del albur y ni que decir de reírnos hasta de nuestros propios problemas. Sólo en México pasa.
4. Trabajadores. Exprimimos las horas del día al máximo y de una u otra forma siempre buscamos la manera de producir “el pan de cada día”. Salir de casa a las 4:30 am, abordar aquel camión que nos llevará a nuestro lugar de trabajo para empezar jornadas completas, además del trabajo que muchas veces hay que hacer en casa con los hijos y la familia. Cuando de trabajar se trata, no conocemos de distancias ni obstáculos.
5. Mi gente. Nuestra familia, amigos y círculo cercano son lo más valioso que tenemos y por quienes somos capaces de entregarnos y dar la vida. Quien se meta con nuestra santa madre no sale vivo. Somos tipo muéganos, nos encanta cargar hasta con el perico a donde sea que vayamos, pero sin duda sabemos que esos momentos son de los más placenteros y que no cambiaríamos por nada en la vida.
6. Formales y educados. Por favor, gracias, buenas tardes, con permiso; son algunas palabras frecuentes en nuestro vocabulario diario. Les suena la frase “¿Cómo se dice?” y tú de niño con carita de ternura diciendo “por favor”. Desde chiquitos nos condicionan a que esas palabras tienen cierto poder mágico que hacen que consigamos lo que queremos.
7. Calor que contagia. Sabemos cómo mostrar nuestro afecto a quienes nos rodean, y si se trata de servir a otros nuestra calidez es única. Pero qué rico es México y sus mexicanos, al lugar donde sea que vayamos dejamos nuestra huella, no podemos negar que traemos un brillo único que es fácil de identificar, sabemos dar una palmada amiga a quien lo necesita y un apretón de mano que enchina la piel.
8. Tradicionales. Motivos nos sobran para festejar, siempre hay alguna buena razón y es cuando aparece nuestra capacidad de organización. Siempre hay algo que celebrar, si no es a algún santo que adoramos, le rendimos culto a nuestros muertos; y qué barbaridad con la forma de hacerlo, sabemos quién aporta qué para la fiesta y acabamos armando tremendos pachangones.
9. Actitud. No importa que llueva o relampaguee, somos luchones y cueste lo que cueste hacemos todo por salir adelante con una sonrisa. Tenemos una fortaleza inquebrantable que nos permite levantarnos para seguir andando; a los problemas que la vida nos pone, sabemos darles la vuelta y encontrar la manera de afrontarlos.
10. Patriotas. Quien se mete con México tendrá problemas, porque el sentimiento de amor por nuestra nación es incuestionable. Cuando estamos en un país ajeno y nos preguntan de dónde venimos, sonreímos al decir que somos mexicanos, porque sería absurdo que no fuera así al ser parte de sus riquezas, diversidad, colorido y tradición.

Hoy me despido con la cabeza en alto y orgulloso de ser mexicano…

Piensa, reflexiona y actúa.

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