¿Cuándo mentir y cuándo decir la verdad?

La mentira es una declaración realizada por alguien que sabe, cree o sospecha que es falsa en todo o en parte, esperando que los oyentes le crean

Por Yazmín Alessandrini

Desde muy pequeños, dentro de todo ese cúmulo de conceptos y valores que se nos inculcan dentro del seno familiar, se nos ha enseñado que decir la verdad “es algo bueno” y decir mentiras “es algo (muy) malo”. Sin embargo, una vez que nos convertimos en adultos, los sucesos, situaciones y circunstancias a los que nos va encaminando y enfrentando la vida nos muestran que no siempre nos va a resultar tan conveniente aliarnos todo el tiempo a la verdad y tampoco nos va a ser tan perjudicial escudarnos una que otra vez en alguna mentira. Y es que, si partimos primigeniamente de que éstas (la verdad y la mentira) son cuestiones meramente subjetivas, lo importante es entender que todo aquello que hagamos vaya impregnado de congruencia para no lastimar a los demás y, por supuesto, no lastimarnos a nosotros mismos.

Recalando exclusivamente en el terreno de las definiciones y las descripciones, entendemos por la verdad a aquello que usamos informalmente para significar la coincidencia entre una afirmación y los hechos, o la realidad a la que dicha afirmación se refiere​ o la fidelidad a una idea, término se usamos en un sentido técnico en diversos campos como la ciencia, la lógica y matemáticas o la filosofía. Por tanto, el uso de la palabra verdad abarca la honestidad, la buena fe y la sinceridad humana en general; también el acuerdo de los conocimientos con las cosas que se afirman como realidades; por lo que las cosas son verdaderas cuando son “fiables”, fieles porque cumplen lo que ofrecen.

En contraparte, la mentira es una declaración realizada por alguien que sabe, cree o sospecha que es falsa en todo o en parte, esperando que los oyentes le crean, de forma que se oculte la realidad en forma parcial o total y en función de la definición, una mentira puede ser una falsedad genuina o una verdad selectiva, exagerar una verdad, si la intención es engañar o causar una acción en contra de los intereses del oyente. Mentir es decir una mentira, por lo que esta acción, al llevarla a cabo, implica un engaño intencionado y consciente. En pocas palabras, las mentiras son conceptos equivocados de la verdad.

Asimismo, cuando abordamos a la verdad y a la mentira en un entorno o una dinámica de relación de pareja, resulta de suma preponderancia que ambos involucrados entiendan que más allá de la enorme confianza y comunicación que deben existir para el buen desempeño de esta relación, también se debe atisbar en el manejo individual que cada uno realice de ciertos conceptos y valores, porque esto nos permitirá entender (a todos) que no hay mentiras pequeñas ni mentiras grandes y ni verdades absolutas ni verdades simples. Mentir es mentir y decir la verdad es decir la verdad, y estas dos acciones no se deberían cuantificar ni sobredimensionar por la buena salud de nuestra relación.

Por tanto, en esos códigos no escritos que existen entre hombres y mujeres, pero que son tan valiosos al momento de hacer diagnósticos y emitir juicios sobre lo que está marchando bien y aquello que no está caminando apropiadamente, es elemental que todos entendamos que siempre habrá alguna razón de peso para decir una que otra mentira u ocultar una que otra verdad, sin importar el “tamaño” o la relevancia de éstas. Porque si algo puedo asegurarles a todos ustedes, desde mi labor en consultorio, es que me ha tocado escuchar muchísimas mentiras que han salvado matrimonios… pero también me he enterado de verdades que los han destruido.

El nombre del juego se llama: Ba-lan-ce.

Y no olviden que todos jueves a punto de la medianoche y los domingos a la 1:00 de la madrugada los espero en su programa “Exclusivo Para Hombres”, que se transmite por Telefórmula (por favor chequen su sistema de cable preferido para verificar nomenclatura del canal).

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