Contra las cuerdas

López Obrador intentó sonreír, intentó esquivar la acusación de corrupción e incluso las negó, se puso nervioso, trató de ocultar su enojo, pero ya estaba contra las cuerdas

Por David Olivo

El pasado martes, los mexicanos y el mundo entero pudieron ver el tambaleo de un candidato cuya bandera ha presumido ser ajeno a la corrupción, pero que fue exhibido como el responsable directo de beneficiar a un empresario con 171 millones de pesos.

Durante el último debate presidencial, el candidato de la coalición Por México al Frente, Ricardo Anaya, dejó en mal estado a Andrés Manuel López Obrador, al sacar a flote las decisiones poco claras de beneficiar a este ingeniero durante su gestión como Jefe de Gobierno del Distrito Federal, de 2000 a 2006.

A cuadro y ante la mirada de millones de mexicanos, el panista cuestionó a Andrés Manuel haberse convertido en lo que tanto ha criticado. Y fue más allá, lo retó a renunciar a su candidatura si se demostraba haber beneficiado directamente a este empresario.

“Contesta sin chistes, sin payasadas, contesta sí o no: ¿le diste contratos a José María Riobóo durante tu administración?”, al tiempo que mostraba una foto en la que aparece el tabasqueño con su amigo, el ingeniero incómodo.

“Si te presento los contratos, ¿renuncias a la candidatura?”. López Obrador intentó sonreír, intentó esquivar la acusación de corrupción e incluso las negó, se puso nervioso, trató de ocultar su enojo, pero ya estaba contra las cuerdas.

Ricardo Anaya mostró una cartulina con la leyenda “Debate2018.mx” para que los ciudadanos consulten los contratos que dio el tabasqueño a su amigo empresario.

Verificado 2018 confirmó que efectivamente, de 2002 a 2005, el gobierno de López Obrador sí otorgó cuatro contratos directos por un total de 171 millones de pesos al contratista Rioboó para la construcción del segundo piso del Periférico.

De acuerdo con los documentos presentados a iniciativa de Anaya, la primera adjudicación directa, y la más cuantiosa, fue otorgada en febrero de 2002 por un total de 161 millones 923 mil pesos, para la realización del “proyecto vial y estudios de impacto ambiental, urbano y vial, y el proyecto ejecutivo completo para la construcción de las vías rápidas de la Ciudad de México”.

Además de la irregularidad de otorgar contratos de obra pública sin licitación, diversas auditorías detectaron irregularidades en las obras del Segundo Piso, como pagos en exceso o indebidos, ausencia de documentos oficiales e, incluso, fallas estructurales en la construcción del segundo piso.

En la revisión de 2014, la ASF reportó un probable daño al erario por 26.7 millones de pesos con recursos públicos en la construcción del Segundo Piso y en el Metrobús.

Y si ese fue su plan de 2002 a 2005, ahora, en 2018 este empresario incómodo para López Obrador ya tiene el proyecto para la terminal aérea. En noviembre de 2015, el tabasqueño y Rioboó plantearon mantener abierto el AICM para vuelos nacionales y para vuelos internacionales construir dos pistas en la base militar de Santa Lucía, obras que tendrían un costo de 69 mil millones de pesos. De ese tamaño es el negocio que prepara AMLO para el ingeniero.

En otras palabras, el proyecto ya lo asignó, sin licitación de por medio como hizo con el segundo piso del Periférico. Esta es la corrupción que López Obrador no quiere reconocer y que, al parecer, le podría costar la Presidencia por tercera ocasión consecutiva.

Otro saldo importante del tercer debate es que el mejor preparado y el de las mejores propuestas es Ricardo Anaya. Según una medición del diario Reforma, Anaya ganó el debate 3 a 1 a sus rivales. Ganó las preguntas individuales sobre economía, educación y salud, mientras que ya sabes quién se desfondó.
Y fue muy, muy superior en las mesas de discusión sobre Pobreza y Desigualdad, Ciencia y Tecnología y Desarrollo Sustentable y Cambio Climático, donde tuvo calificaciones superiores al 53 por ciento, mientras que sus contendientes no superaron el 20%.

La conclusión de Reforma fue que AMLO “perdió el tercer debate presidencial, tuvo las peores propuestas y el que más decepcionó a 408 líderes que evaluaron el encuentro en México, Monterrey y Guadalajara”.

Según politólogos, diarios, periodistas, empresarios y líderes de opinión, Anaya ganó los tres debates de manera contundente, por su claridad y viabilidad en sus propuestas. En el final de las campañas proselitistas, Anaya cierra fuerte y competitivo, eso lo notó el electorado y eso se verá reflejado en las urnas el próximo 1 de julio.

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo