¿Hay toxicidad en tu empresa?

Nuestro columnista Helios Herrera nos platica sobre los riesgos que de trabajar en una empresa tóxica

Por Helios Herrera

Al ser seres sociales automáticamente pasamos a formar parte de redes personales en todos los ámbitos de la vida; es decir, tanto en la familia como en el trabajo o con los amigos, mantenemos contacto con otras personas, lo que directamente propicia a altas y bajas (totalmente normal) en cada una de estas relaciones.

Las situaciones de conflicto son parte fundamental de la convivencia, lo cual no sólo ocurre en los seres humanos sino en varias especies que su manera de vivir conlleva contacto con otros. Estas bajas permiten hacer los reajustes necesarios para regresar al estándar ideal en donde unos con otros pueden mantener relaciones personales de armonía. Lo que quiero compartir con esto, es el lado positivo de los problemas con la pareja, el jefe, los hijos, la vecina, etc.; si no existirán estos roces, difícilmente se podría encontrar el equilibrio perfecto al convivir.
Sin embargo, y como en la mayoría de las cosas, existen límites que una vez que se rompen generan caos ya que se salen de la normal regular del buen funcionamiento; por lo que a pesar de que siempre hay situaciones de conflicto, crisis o momentos de estrés dentro de la convivencia; es bien cierto que nada debe ser en exceso.
En el ámbito laboral es recurrente y necesario, como lo señalé en líneas anteriores, que de vez en cuando se rompa este balance; pero cuando el clima negativo se convierte en un constante estar y ser, podemos señalar que se ha convertido en un lugar tóxico para el desarrollo tanto de las personas como de la empresa misma.
Este domingo quiero compartir contigo, las diez situaciones que reflejan toxicidad dentro de la empresa, con el fin único de que puedas identificarlas para así llevar a cabo los ajustes necesarios y propiciar espacios de desarrollo libres de toxicidad y a favor de la productividad.
1. Clientes insatisfechos. El mejor reflejo de lo que pasa en el interior de tu empresa, es lo que se piensa desde fuera. Los clientes son quienes tienen la última palabra y son en gran parte un factor relevante para que la empresa crezca o no sea así; no es lo mismo cuando hay una satisfacción de algún producto o servicio y quieran regresar o te recomienden con otros, que cuando lo único que quieren es no volver a tener contacto con dicha empresa.
2. Pérdida de buen personal. Cuando tus mejores colaboradores, buscan y se mueven a nuevas oportunidades laborales. Si el talento es pasajero, seguramente no es porque hay mejores ofertas de trabajo fuera de la empresa; sino que la empresa misma no da el ancho para cuidar y potenciar a estas personas de calidad. El trabajo se convierte muchas veces en el segundo hogar y es por lo mismo que es así como debería sentirse al estar en él.
3. Falta de trabajo en equipo. Si los trabajadores prefieren desempeñarse de forma aislada y evitan convivir con otros. Actualmente si no se avanza en equipo, difícilmente se culminaran de manera exitosa los planes y proyectos; la falta de organización entre los colaboradores evidencia la falta de calidez en la empresa.
4. Hay favoritismos. Ascensos o despidos injustificados son señal de falta de congruencia en el desempeño. No hay aspecto más tóxico que el ver cómo “lo que debería ser” se queda en una utopía para convertirse en todo lo contrario. Sin duda alguna esto genera ansiedad en todos los colaboradores por la incertidumbre de no saber lo que ocurrirá con su trabajo a pesar de que este se ejecute de la mejor manera posible.
5. Autoridades dañinas. Retroalimentaciones a base de gritos y constante menosprecio hacia el trabajo y la persona. Las sociedades han evolucionado y con ello las maneras de trabajar; sin lugar a dudas tuvimos que pasar, como humanidad, por jefes extremadamente rígidos para poder llegar a ser lo que hoy en día es el ideal para el desarrollo: espacios de críticas constructivas para la mejora y adecuación de las dificultades.
6. Nada vale. Aunque los resultados sean los esperados y hasta hayan superados las expectativas, no se reconoce. La toxicidad va de la mano con la falta de motivación de la empresa; pon atención si es un espacio donde parece que trabajar es una obligación y tú labor es un cero a la izquierda.
7. Cero compromisos. Si a cualquier responsabilidad, por mínima que sea, todos rehúyen y pareciera que mágicamente se hará. Es lógico que un ambiente negativo o tenso propiciará el mismo efecto en sus colaboradores, por lo que nadie se llegará a sentir adaptado al espacio y mucho menos involucrado con la empresa.
8. Dinero fugitivo. Los recursos desaparecen para lo que estaban destinados y se convierten en cosas ajenas al trabajo. Sobra decir que no todos conocemos la administración de recursos de la empresa, sin embargo, cuando esta situación se hace clara a la luz de todos, es porque se ha cruzado la línea básicas de transparencia.
9. Mala comunicación. Si la información llega a medias, es engañosa o en el peor de los casos nula; y nadie sabe nada. ¿Por qué ha sido tan difícil hacerle ver a la personas que la comunicación lo es todo? Si es lo que nos permite formar relaciones, ¿por qué no lo utilizamos de la manera adecuada?
10. Chismes. De cualquier cosa, persona o situación de la empresa o fuera de esta, con intención de afectar a varios. Retomaré el punto anterior, creo que más bien aprendimos a comunicar lo que no deberíamos comunicar. Si el ambiente laboral está contaminado por diversas nubes de ideas faltantes de criterio, lo podemos calificar como tóxico y agotador para todos quienes pertenecen al mismo.
Y así pues, qué responderías a la pregunta ¿hay toxicidad en tu empresa?
Piensa, reflexiona y actúa.
Helios Herrera

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