Instrucciones para poner atención en lo intrascendente

Por Eduardo Navarrete

Para ser leídas con: “Whatchamacallit”, de Juan García Esquivel

Paso 1. Trivialice la fuerza de la familiaridad
Visite su vida como recorrería un museo: bostece, evite leer las explicaciones, ignore el recorrido lógico y salga de ahí francamente aburrido. A lo mejor algún día entiende que el piloto automático empieza y termina con usted.

Paso 2. Olvide su infancia
Como somos tan predecibles y repetitivos, evite ser su propio objeto de estudio y análisis. Mejor aún: critique y juzgue sin reparo.

Paso 3. Propicie su retraso evolutivo
Procure estar atento para ver qué acciones traen el sello del ego consigo. Una vez que las tenga claras, olvídelas y regocíjese en su percepción.

Paso 4. Distráigase con suma facilidad
Pase al siguiente punto sólo cuando pueda jurar que ha mantenido el hilo de la atención por más de dos minutos seguidos.

Paso 5. Consuma lo que no necesita
Asegure la miseria de usted y la de sus descendientes coleccionando banalidades que le harán pensar que tiene más sofisticación que la del ataúd que nos cobijará a todos. Luego, aprenda a dibujar sobre el agua.

Paso 6. Ajuste la realidad a su necesidad neurótica
Le suplico que no pierda de vista la generación, defensa y proyección del yo. Su importancia personal debe acompañarlo 24/7 si lo que busca es arruinarse la experiencia vital y ver sólo su propia versión.

Paso 7. Olvide toda motivación al actuar
Patee los traseros que quiera pensando que el suyo quedará impío. Será cuestión de tiempo tener frente a usted la capacidad de relacionar la ecuación “motivación – acción – circunstancias” mientras se sobe profusamente.

Paso 8. Pierda su tiempo y energía
La mejor forma de ahorrar energía es no perderla.
¿En qué la tiene usted invertida? ¿En qué se va? Cuidado: dedicar tiempo a esto podría generar una vida que cultivar.

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