Instrucciones para mentar madres por el calor

Por Eduardo Navarrete

Para ser leídas con: “Weather”, de Molly Parden

Paso 1. Calma. Siéntase en casa

Durante siglos, los seres humanos hemos sido acompañados y aleccionados por el clima. Un referente que parece permanentemente paciente y que, como los mejores golpes de realidad, se lamentan hasta que se pierden. Siéntase en casa y procure no descuidarse de usted, ni de su entorno. De esta manera habrá conciencia para esparcir por su día (y su ambiente).

Paso 2. Vea al calor con otros ojos

Quejarse del frío o del calor es una práctica que hemos ido perfeccionando en elevadores y vestíbulos, pero no hay para qué romper el hielo, cuando los glaciares se están desmoronando. En el clima yacen verdades que no hemos querido (o podido) ver y por ello nos limitamos a maldecirlo y a recordarnos circularmente, que debemos ponernos el suéter o prenderle al aire. Todo a manera de queja. En una de esas, el clima existe como un recuerdo diario de que nada es permanente aunque lo parezca. Como sea, voltear a ver el calor con otros ojos siempre será refrescante.

Paso 3. No rete al clima

¿Cómo tomar en serio un día si amanece claro como su mente y a las seis pe-eme relampaguea? Evite caer en la provocación de retar al clima: terminará con un merecido gripón y jurando que no vuelve a suceder. Entienda al estado del tiempo como un espejo de la condición humana: sorpresivo, misterioso e irónico (sólo así puede entender a las personas que ponen a darlo en los noticiarios). ¿O esperaría que la atmósfera y su registro sensorial se mantuvieran al margen de matanzas, avionazos y atentados con los que dormimos y despertamos, en los titulares noticiosos? No tema y rebélese. Evite su zona de confort y proponga un nuevo orden (social y climático) y con ello un cambio de visión. Haga lo que tanto le exige al prójimo y siéntese a atestiguar las consecuencias.

Paso 4. Hay cosas más relevantes

Ante la extinción de las estaciones, sólo nos resta viajar atentos y por lo menos conservar el sentido de sorpresa cuando en un mismo día se arrebatan la palabra, Invierno y Primavera. Considere que el clima es también tocar el mundo con otros sentidos. Dejarse llevar tiene su encanto. Si no recuerda esto cuando esté a punto de lanzar otra queja, piense que hacer lo sustrae del acto consciente del ser.

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo