¿La cuarta revolución?

Por David Olivo

Andrés Manuel López Obrador propone descentralizar a la administración pública y hacer emigrar a la mayoría de su gabinete al interior de la República.

Andrés Manuel López Obrador plantea llevar a una consulta popular la viabilidad y el futuro del nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México.

Andrés Manuel López Obrador propone reducir el financiamiento público de los partidos políticos en 50%, lo que significaría bajar las prerrogativas aproximadamente de cuatro mil 500 millones de pesos a dos mil 200 millones para los institutos con registro oficial.

Andrés Manuel López Obrador desaparecerá los delegados federales para crear una red de súper coordinadores estatales, quienes tendrán el control absoluto de millonarios recursos. Se trata de una especie de vicegobernadores, por su visión centralista del poder.

Y…. Andrés Manuel López Obrador también plantea reformar al artículo 102 de la Constitución Política para darse la facultad de designar al Fiscal General.

Este es el nuevo proyecto del México del futuro, planteado por el tabasqueño. Sin embargo, esta visión ha prendido los focos rojos y las alarmas debido a que existen muchas dudas sobre hasta dónde llegará la auto contención de López Obrador al momento de ejercer el poder.

Tendría un poder ilimitado, con las mayorías en el Congreso de la Unión y Congresos estatales, además de advertir la forma en que algunos personajes, gobernadores y empresarios se han rendido ante él.

Para otros, resulta verdaderamente inquietante saber cómo ocupará AMLO la concentración de poder luego de haber pactado con la oligarquía al final de su campaña.

Además de que concentrar su propuesta de izquierda en el tema de la corrupción también significa un riesgo, puesto que los discursos políticos centrados en la corrupción generan la percepción de la existencia de relaciones económicas justas, pero que la corrupción les impide funcionar eficazmente.

Otro límite de la visión de López Obrador es la carencia de propuestas sociales y económicas de dimensión internacional.

Todo esto es realmente preocupante, pero sin duda lo que más causa inquietud es su necedad o terquedad de designar al Fiscal General, aquel que juzgará a sus enemigos y amigos políticos.

Efectivamente, en su Proyecto de Nación el virtual Presidente electo plantea una reforma constitucional para darse la facultad de designar al Fiscal General, eso sí, “entre una terna de personas honorables”.

“Reformar el artículo 102 constitucional para facultar al Presidente de la República en la designación de un fiscal que se encargue de la específica atribución de investigar y perseguir aquellos delitos que quebranten la seguridad pública, a fin de lograr la necesaria y no siempre existente coordinación que el diverso 21 constitucional exige entre el ministerio público y las policías (a cargo, precisamente, del Poder Ejecutivo)”.

Que sean honorables está muy bien, pero lo que está en entredicho es devolverle al Presidente de la República la atribución de designar directamente al titular de la institución encargada de la investigación de los delitos y la persecución de los imputados.

Todo esto no significa otra cosa que un retroceso preocupante para los sistemas de procuración de justicia en el país, toda vez que actualmente el artículo 102 constitucional señala que el fiscal general será designado de la siguiente manera:

El Senado de la República integrará una lista de candidatos que será enviada al presidente. A partir de dicha lista, el líder del Ejecutivo deberá crear una terna y regresarla al Senado para que sea este órgano quien designe al fiscal general. 

Ante esta trampa de AMLO, el colectivo ciudadano #FiscalíaQueSirva advirtió los riesgos de hacer modificaciones al artículo 102 constitucional, pues sin una reforma integral y adecuada, la nueva Fiscalía General de la República arrastrará las problemáticas que tiene la actual PGR.

El punto más, más preocupante es que Andrés Manuel optó por incorporar a sus más leales, a familiares de sus más cercanos o a juristas ligados a Morena en las ternas que presentará para el nombramientos de los fiscales General de la República, Anticorrupción y Electoral. 

Para Fiscal General de la República la terna estaría conformada por Eva Verónica de Gyves Zarate (esposa del magistrado Rafael Guerra, ex abogado de AMLO), Juan Luis González Alcántara Carrancá (cercano al exministro Genaro Góngora, ligado al tabasqueño) y Bernardo Bátiz Vázquez (ex procurador durante sexenio de López Obrador en la CDMX).

Para la Fiscalía Anticorrupción propone a María de la Luz Mijangos Borja (excontralora de la ALDF a propuesta de René Bejarano), Diana Álvarez Maury (cercana a Alejandro Gertz Manero, asesor de AMLO en seguridad) y Ricardo Peralta Saucedo.

Y la terna para la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade) la integrarían María Estela Ríos González (consejera jurídica en el gobierno de AMLO en la capital), Ernestina Godoy Ramos (diputada federal por Morena) y José Agustín Ortiz Pinchetti (secretario de Gobierno de López Obrador).

El virtual presidente electo se siente convocado para una tarea épica, cree que fue elegido para que haga la cuarta revolución, para que transforme la historia. Sin embargo, lo que sigue todavía es más peligroso, porque AMLO, al igual que lo hiciera el presidente venezolano Hugo Chávez, cree que realizar esta transformación resultará muy fácil. 

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