¿Se puede eliminar el riesgo al invertir?

La gente constantemente se pregunta si está tomando las decisiones correctas o si la composición de su cartera es la óptima

Por Iván Barona

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Un tema que debe ocuparnos a todos es la gestión de nuestras inversiones. La gente constantemente se pregunta si está tomando las decisiones correctas o si la composición de su cartera es la óptima.

Cabe mencionar que no existe una receta única, las herramientas disponibles hoy en día buscarán gestionar los portafolios de inversión tomando en cuenta factores como el perfil del cliente y la inversión, así como factores propios del mercado.

Es de conocimiento popular la relación directamente proporcional que se le atribuye al retorno y riesgo, es decir, un mayor retorno suele venir asociado a una mayor exposición a riesgo.

Desde un punto de vista teórico, esta relación riesgo rendimiento óptima se puede identificar con La teoría de portafolios moderna. Dicha teoría busca que la composición de un portafolio se ubique sobre la barrera eficiente, una curva que se puede trazar al estudiar los retornos esperados y riesgo asociado de los activos en un mercado.

Optimizar no significa eliminar el riesgo o magnificar el retorno indiscriminadamente, es buscar la mezcla balanceada, con base en el perfil del inversor y de la propia inversión.

Regresando a la pregunta inicial, la respuesta sería “técnicamente sí”.

Dentro del universo de instrumentos en los que se puede invertir, existen unos reconocidos como libres de riesgo, es decir, cualquier inversión distinta deberá otorgar un retorno esperado superior. A nivel internacional se reconoce el bono del tesoro de los Estados Unidos como el portador de esta designación.

Ahora bien, el riesgo suele asociarse con qué tanto puede variar el desempeño (tanto al alza como a la baja) contra mis expectativas. En términos numéricos se define como la desviación estándar, que es una medida de la volatilidad en los retornos a lo largo del tiempo.

Entrando un poco al terreno filosófico me gustaría hacer una analogía. Una vida tranquila es síntoma de una vida feliz, siendo la tranquilidad una consecuencia y no necesariamente el fin último. En otras palabras, buscar tener una vida integral y balanceada, eventualmente podrá traducirse en esa tranquilidad. Asumo que querer enfocarse, simplemente en replicar esta manifestación, no necesariamente logra cimientos duraderos.

En el mismo sentido, la tranquilidad que buscamos en nuestras inversiones, debe ser producto de un plan bien ejecutado y un riesgo “optimizado”, no necesariamente eliminado. Aunque existan perfiles que alegremente acepten una inversión en instrumentos libres de riesgo, vale la pena averiguar cuál sería el camino más eficiente, conocer qué más se podría adecuar a nuestros objetivos, y el costo de oportunidad incurrido.

Lo más importante es que nos mantengamos comprometidos con nuestro objetivo, estemos conscientes de los riesgos asociados con nuestra estrategia, y tomemos el control de nuestra libertad financiera.

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