¿Reducir los salarios a funcionarios puede afectar a AMLO?

Por Mariana Gómez del Campo

El anuncio del recorte salarial tanto del futuro Presidente como de parte de la burocracia parece que fue una de las propuestas que agradó a un número importante de electores, es una de esas propuestas que estuvo acompañada de las frases mediáticas de López Obrador, frases como “gobierno rico y pueblo pobre”, pero a pesar de lo bien que se escuchan, debe analizarse a profundidad por sus implicaciones.

Los problemas comienzan cuando nos damos cuenta de que esta como muchas otras propuestas son demagogia pura, es decir, son causas que la gente en su mayoría quiere escuchar sin saber que pueden representar un peligro en sí mismas.

El primer elemento a destacar es que un recorte salarial impactará positivamente las finanzas públicas en el corto plazo, por la sencilla razón de que habrá recursos disponibles que antes se destinaban al pago de nómina. Habrá que ver en dónde termina ese dinero, porque precisamente el gobierno ha demostrado (como lo confirma el pasado mismo de López Obrador cuando fue Jefe de Gobierno) que esos recursos no terminan siendo bien utilizados porque muy frecuentemente las autoridades no son eficaces en la redistribución ni en el ejercicio del gasto.

Por otro lado, el golpe va directo a la calidad de servidores públicos que tendremos, que como lo dicen los economistas tendrán un costo de oportunidad mayor al permanecer en el gobierno. Es decir, con menores sueldos es altamente probable que el capital humano capacitado y profesionalizado que hoy está en cargos de alta responsabilidad, decida buscar mejores opciones en el sector privado, por lo que llegarán a dichos cargos personajes mediocres que estén dispuestos a percibir salarios menores.

Tercero, se crean mayores incentivos para cometer actos de corrupción. Sabemos perfecto que no hay leyes o reglas infalibles en este tema, pero por lo menos un salario adecuado genera que se cuide dicho trabajo, que no se ponga en riesgo frente a la tentación de cometer un acto ilegal. Si los salarios bajan es casi un hecho que en combinación con perfiles mediocres, la corrupción se elevará; más aún tratándose de un gobierno en el que no se apostará por fortalecer el Sistema Nacional Anticorrupción sino que por el contrario se echará abajo, y en el que tampoco habrá un Fiscal Autónomo que apuntale un entramado institucional que verdaderamente persiga a los corruptos.

Por lo tanto, es un acto de demagogia pura, es una vacilada que terminará por generar más daños que beneficios, esta decisión sirve para tapar el sol con un dedo, para ocultar los verdaderos boquetes financieros que tiene el gobierno. El gobierno tiene casi 1 millón 700 mil servidores públicos federales en total, a los que se les recortará el sueldo será apenas a 45 mil funcionarios, es decir, al 0.2%. Pero mientras muchos están felices por esta noticia y la aplauden, no se están dando cuenta que la idea irracional de AMLO de construir 2 nuevas refinerías costará 6,000 millones de dólares que hoy no tiene el gobierno. ¿De dónde va a sacar tal cantidad multimillonaria para construir 2 “elefantes blancos”?

¿De más deuda?

Elefantes blancos que tardarán entre 6 y 8 años en ser construidos y que tras esa inversión, habrá que recuperar el dinero que costaron, por lo tanto, no es un hecho que producir un litro de gasolina en México vaya a ser más barato que el litro de gasolina que hoy importamos, y tampoco se toma en cuenta lo que está pasando con el mercado mundial, en el que cada día la tecnología que surge busca precisamente sustituir el consumo de combustibles por energías limpias y renovables.

Así que de nueva cuenta, con este tipo de ocurrencias le están viendo la cara a los mexicanos.

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