El día límite

Por Toño Esquinca

Overshoot day, en inglés, o Día de la Sobrecapacidad de la Tierra, señala el día en el que la humanidad rebasa el límite de recursos auto-renovables por el planeta para determinado año. En el 2018 este día fue ayer, 1 de agosto. Hasta hace pocos años esto nos hubiera sonado increíble o como para guión de una película apocalíptica. Pero hemos llegado a esos límites donde tenemos que preguntarnos seriamente si continuaremos con las prácticas que nos han traído hasta este punto.

La Madre Tierra es llamada así por muchas tradiciones de poblaciones originarias porque es ella la matriz que nos gesta y la que nos da vida con todos sus elementos. Por eso es que es honrada y respetada como la insignia de la vida. Desafortunadamente el avance de la civilización se ha tornado hacia la incapacidad de ser conscientes de la importancia del cuidado y sustento de la vida.

Curiosamente queriendo evolucionar sin tomar en cuenta el factor primordial. Estar al límite de los recursos finitos de un planeta es más que jugar con fuego: quemarse. Afortunadamente un día como el Overshoot Day al menos ya es consciente en la mente colectiva y a partir de este somos inevitablemente invitados a reflexionar en nuestras acciones sustentables, no sólo de grupo, sino –sumamente importante- individuales.

Sin demeritar el ejercicio de la maternidad o la paternidad, estos cambios en la forma de concebir el mundo pueden hacernos ver que probablemente no sean las únicas formas de realización para un ser humano, y que más vale calidad en la experiencia de ser padres o madres, que cantidad de hijas o hijos. O bien, que es posible disfrutar de la sexualidad con prácticas saludables y no transgresoras, sin la necesidad de procrear sin quererlo.

Reducir, Reutilizar, Reciclar, son las tres “R” que ya no podemos perder de vista en todo lo que pueda convertirse en desperdicio. A todos los niveles de la sociedad, la ventana de sustentabilidad es ya no sólo obligada sino una materia de supervivencia. Si se pudiera juntar toda la basura que cada individuo y cada pequeño grupo familiar ha generado en su existencia, nos iríamos para atrás al ver lo increíblemente inclinada que está la balanza. Consumo al por mayor y generación de desperdicios a todo lo que da, vs. lo que aportamos.

El comportamiento inmaduro del ser humano hasta hoy lo ha llevado a parecerse más a la conducta de los parásitos que a su propia naturaleza elevada. En el poder creador y creativo se encuentran muchas de las claves que contrarrestan esta actitud parasitaria, pues es justo lo que nos sube de la escala de la mera subsistencia carnal hacia la sublime belleza del arte, de la ciencia y de la tecnología aplicadas para el bien humano y del planeta.

Hay muchas cosas que podemos hacer día a día para equilibrar nuestra balanza, y una muy importante es ver qué tan víctimas nos consideramos como para seguir sólo pidiendo, recibiendo, y quejándonos de todo sin darle a la vida aunque sea un poco de lo que ella nos permite tener. Aunque sean actividades o acciones que aparentemente mejoren sólo un pequeño ámbito, por poco que parezca cada uno tenemos la posibilidad de cambiar y de impactar mucho.

Recuerda tu basura acumulada, pues así como nunca podrías creer que tú solo o sola la generaste, tampoco podrías llegar a creer cómo cada uno de tus pensamientos, palabras y acciones marcan una tremenda diferencia en toda la humanidad a través de la mente colectiva que compartimos, y de esta manera en la Tierra que nos está diciendo a gritos que el despertador ya comenzó a sonar desde hace un buen rato.

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