Breve diccionario del calor

Por Eduardo Navarrete

Para ser leído con: “Escuela de Calor”, de Radio Futura

Los diccionarios mienten: no se saben adaptar a la celebración del movimiento del tiempo en un momento en el que es imposible hacer una lectura alfabética de la realidad. 

Por eso, y como cada día es un vocablo, salvemos su honor replanteando significados y virtudes, así sea sólo por hoy. 

Sudor – Extraño rito autobautismal en el que, a falta de baño, el cuerpo decide abandonarte y cambiar de nombre. 

Aire acondicionado – Objeto de la discordia en cualquier oficina en la que más de un ser humano ostenta el control y el poder de la temperatura. 

Desodorante – Instrumento de escaso uso que en el metro, la calle y aglomeraciones, delata tristemente al infractor social. 

Ventilador – Suposición infundada de que moviendo el mismo aire, todo va a mejorar.

Canícula – Sofisticada parte del año que suena a todo, menos a lo que es: un desesperante horno que dura hasta el 25 de agosto.

Termómetro del auto – Maligno artefacto ideado por los antiguos espíritus del mal que busca apaciguar la desesperación del automovilista con una mentirosa lectura de la temperatura, para que uno se cueza lentamente, sin saberlo, pero al volante. 

Abanico – Inusual artefacto que sirve para nada, pero hace evidente tu impaciencia térmica. 

Cerveza helada – Alegre fruto del trabajo de los hombres y recurso -obligadamente- renovable que avala hermandad en cualquier infierno. 

Rosticería – Imagen de la voluntad en movimiento mientras uno resiste y camina -trajeado o en tacones- por la calle. 

Jacuzzi – Versión imaginaria, sobre todo aspiracional, de esta verdad histórica. 

Araña violinista – Ocurrente creación de la naturaleza para poner aún más emoción a la temporada. 

Chubasco – Nombre que debería llevar todo primogénito de buena cuna y que apunta al espejismo del refugio: suelo mojado, bochorno firmado.

Bermudas – Filosofía en la que no se espera nada del mundo. Y viceversa. 

Regadera – Salvación temporal en la que el alivio de cada gota será agradecido por cada poro. Mientras dure. 

Bochorno – Espléndida palabra que abraza malestares hormonales y oscuras vergüenzas, ambas reunidas en un infierno interno, mismo que, maldita sea, uno sólo quiere que pase.

Paciencia – Esa no existe ahora. Regrese en Invierno. 

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