La otra verdad del 1 de julio

Por David Olivo

El domingo 1 de julio el país vivió una fiesta democrática, por dos razones principales, la primera por el resultado y segundo por la importante participación ciudadana.

Tras una seria e importante reflexión interna, el Partido Acción Nacional comenzó a hablar públicamente de los motivos de su derrota en las urnas, las cuales son muy complejas y delicadas porque entre ellas destaca la embestida gubernamental en contra de Ricardo Anaya.

Damián Zepeda, líder nacional panista, tiene claro el diagnóstico de lo sucedido, sabe a la perfección lo que Acción Nacional hizo bien, lo que hizo mal y hasta lo que dejó de hacer.

Sin tapujos, el sonorense reconoce que el domingo 1 de julio la ciudadanía expresó su hartazgo en las urnas. Un hartazgo de una clase política privilegiada, que sólo trabaja por sus intereses particulares o de grupo, con el cinismo y descaro, incluso, de corromper y romper cualquier ley.

Si bien ese hartazgo fue contra el PRI, quien quedó en tercer lugar en la contienda y pasó a ocupar también el tercer sitio en representatividad nacional, a Damián Zepeda le preocupa que la opción del cambio por la que votó el electorado no benefició al Partido Acción Nacional, sino a Morena.

¿Qué fue lo que significa Morena que no pudo ofrecer el PAN? Este tema requerirá de un análisis introspectivo más intenso, más detallado.

Lo que sí tiene claro el presidente de los blanquiazules son las razones que le pegaron al partido en el momento decisivo: división interna, errores de campaña y el embate del PRI-Gobierno contra su candidato presidencial, Ricardo Anaya, entre otras cuestiones.

Para Damián, la ciudadanía hartada, desgastada, olvidada habría relacionado al PAN con el PRI en diversos momentos transexenales, la violencia provocada por una estrategia antidrogas echada a andar en anteriores administraciones, la firma del Pacto por México, que significó la aprobación de un paquete de reformas estructurales de suma importancia para el desarrollo nacional.

La gente pensó: “tú ya gobernaste, el PRI ya gobernó y mi vida no cambió, entonces votaré por otra opción”. Es más que claro que la población está insatisfecha por los últimos años de gobierno.

Sin embargo, el asunto que también pegó y probablemente haya sido el detonante del resultado de la elección presidencial pasada fue la embestida judicial del gobierno actual contra el abanderado presidencial Ricardo Anaya.

De acuerdo a Damián Zepeda, al acabar el periodo de precampañas Ricardo Anaya estaba en segundo lugar, pero apenas por unos cuantos puntos del candidato ganador. AMLO estaba arriba, pero sin crecimiento, estático, mientras que el candidato panista se colocaba como una amenaza seria para la contienda que venía.

Sin embargo, con el golpeteo judicial federal en realidad Anaya no baja en las preferencias electorales, pero el tabasqueño comienza a subir, tendencia que se mantuvo hasta el término de las campañas, muy a pesar de que Ricardo ganara los tres debates y fuera el único que se atrevió a meterse a la Ibero, donde hace seis años Peña Nieto tuvo que esconderse en los sanitarios, en un movimiento que se convirtió en #YoSoy132.

Respecto a los beneficios que tuvo el aliarse con el PRD y Movimiento Ciudadano, el líder nacional del PAN lo tiene muy claro y con números en la mano asevera: Sin la coalición Por México al Frente, Acción Nacional hubiera perdido 14 distritos electorales y solo habría ganado cuatro, además de perder la mitad de los escaños que ganó en el Senado y habría sido borrado en por lo menos otros 100 municipios y esta alianza en la elección pasada le dio importantes frutos ganado importantes gubernaturas.

Probablemente la alianza ayudó a Acción Nacional en su momento, de las traiciones al interior del PAN, Zepeda reprueba, condena y lamenta que algunos hayan llegado al extremo de llamar a votar por otro candidato. Uno de los más notorios fue Javier Lozano, quien de plano hasta vocero fue de José Antonio Meade.

A mes y medio de la elección, Damián Zepeda sigue reflexionando, alimenta el debate interno y cultiva la unidad panista para poder regresarle al PAN la integridad de su identidad, de su ideología: un partido humanista, cuya misión es buscar el bien común a través del buen ejercicio del gobierno. 

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