Machos, racistas, homófobos y clasistas

Por Vicente Amador

Platiqué con un amigo sobre la columna de hoy, y le sorprendieron los datos porque, en su opinión, los mexicanos casi no discriminamos: somos acogedores, incluyentes, “rete” querendones.

En la misma conversación nos dimos cuenta que eso no es tan cierto, que esa hospitalidad mucho tiene de aparente porque con frecuencia exhibimos expresiones y comportamientos separatistas.

Ahí van algunos ejemplos de frases cotidianas cargadas de marginación: “está morenita pero bonita”; “no anden en el sol porque se hacen prietos”; “mujer que sabe latín tiene mal fin”; “se fue como las chachas”; “güera pero de rancho” ¿Le suenan?

Creo que hay que empezar por reconocer que hay un amplio segmento de la población de nuestro país que es clasista, homófobo, machista y racista. A veces, incluso, sin saberlo. Y ahora verán por qué lo digo.

Para conocer mejor la predisposición hacia ciertos grupos de personas que sabemos son discriminados, la Encuesta Nacional sobre la Discriminación del INEGI preguntó si —en caso de que estuviéramos buscando un inquilino— se lo rentaríamos a determinadas personas.

Cuatro de cada 10 dijeron que no se lo rentarían a un extranjero, ni a un joven, ni a una persona transgénero, o por tener VIH o SIDA. Y tres de cada 10 dijeron lo mismo respecto a no rentarles la habitación por ser una persona gay o lesbiana.

Otra pregunta que nos hace reflexionar sobre nuestros prejuicios, y que también se planteó en la encuesta, es si estaríamos de acuerdo con que nuestros hijos se casen con alguna persona de los grupos que ya hemos referido.

Seis de cada diez señalaron no estar de acuerdo con que su hijo o hija se case con una persona con SIDA o VIH. La misma negativa manifestaron cuatro de cada diez para no permitir el matrimonio con una persona del mismo sexo. Trece de cada cien tampoco estuvieron de acuerdo con una unión entre quienes profesen una religión distinta o que haya nacido en el extranjero o con alguna discapacidad.

Por si fuera poco, seis de cada diez mexicanos están de acuerdo con que “la mayoría de las y los jóvenes son irresponsables”. Cuatro de cada 10 considera que “mientras más religiones se permitan en el país, habrá más conflictos sociales”. Poco más de 2 de cada 10 piensa que “las personas con discapacidad son de poca ayuda en el trabajo”. Y casi 2 de cada 10 también piensa que “algunas mujeres que son violadas es porque provocan a los hombres”. Para decirlo rapidamente, no parece que seamos taaan incluyentes.

¿Sigue teniendo duda? ¿Qué tan comunes le resultan las siguientes expresiones? “Esa vieja sí te mejora la raza”, “trabajo como negro para vivir como blanco”, “todos los taka – takas se ven iguales”, “hasta entre los perros hay razas”, “-¿Quién pierde en un trato entre un judío y un libanés?, -¡Hacienda!”. Sin comentarios adicionales.

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