PAN: oposición útil y funcional

Por David Olivo

Ayer rindieron protesta los nuevos legisladores federales, tanto en el Senado de la República como la Cámara de Diputados.

Esta es la nueva realidad democrática que vive el Estado mexicano, el nuevo “equilibrio” de poderes, que no deja de ser preocupante para múltiples sectores, tras las muestras de populismo y demagogia de muchos de sus militantes, legisladores y futuros funcionarios.

Ante esta alarmante realidad, para el Partido Acción Nacional, segunda fuerza nacional y primera de oposición, la prioridad es que sus diputados (federales y locales) y sus senadores deberán permanecer del lado de los ciudadanos, convertirse en una oposición responsable y vigilante de que la nueva realidad democrática que vive el Estado mexicano se traduzca en resultados en beneficio de las mayorías, para esos casi 30 millones que no votaron por AMLO, por los otros 30 millones que prefirieron “guardar” su voto o, incluso, también por aquellos que votaron por el tabasqueño.

Sin dejar de ser aliado del Gobierno federal en todo aquello que beneficie al pueblo, Acción Nacional deberá erigirse como el mayor contrapeso contra la tentación de decisiones autoritarias, en una oposición útil, funcional y real, como lo requiere en este preciso momento el Congreso de la Unión.

Porque si de algo sirvieron estos últimos, y nefastos, seis años es que cuando un gobierno no recibe preguntas incómodas y que no plantea sus propuestas con mayor claridad porque tiene enfrente a una oposición débil, es un gobierno propenso a cometer errores. 

Pero para representar una oposición firme, útil y funcional el PAN requiere que sus legisladores sean verdaderos embajadores de la legalidad, rechazar la simulación y defender su agenda legislativa, porque más allá de los ánimos partidistas, es algo que México requiere. 

Ante un PRI sumido en una crisis profunda, con “chiquibancadas” en ambas Cámaras, Acción Nacional -de la mano de sus coordinadores parlamentarios, Damián Zepeda y Romero Hicks- tiene el deber y la misión de constituirse a la brevedad como una oposición sólida, con capacidad de convocar a partidos y a la sociedad civil organizada a defender la libertad, las instituciones y la democracia en México.

De manera paralela, los panistas trabajan al interior en mantener la unidad partidista, sin dejar de conjuntar distintas y variadas visiones en la construcción de un proyecto político de oposición, que se transforme en la voz que necesitan todas y cada uno de los “olvidados” en este país.

La ruta trazada en el PAN apunta a convertirse en una oposición respetable y respetada, que se escuche y que sea consistente, para que sin reparos le exija de manera permanente al nuevo régimen la generación del bien común.

Al igual que millones y millones de mexicanos, los panistas aspiran que a México le vaya bien, que por décadas ha luchado y construido un sistema democrático que descansa en los principios del federalismo, la separación de poderes, un régimen de pesos y contrapesos y de respeto a la pluralidad. 

No es tiempo de buscar votos o de mezquindad política, por eso el PAN deberá convertirse y presentarse como la única oposición firme y responsable, pero no obsequiosa o por consigna, en una oposición útil y funcional. Eso le ayudará al nuevo gobierno a hacer mejor el trabajo en favor de los [email protected]

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