Por qué Canadá aún está fuera de ACME

Por Juan Enrique Huerta Wong

Hace algunos años, había un coyote que quería cazar un correcaminos, en el desierto de Arizona, o quizá en Tamaulipas. Para ello invertía en la compra de artículos de la fábrica ACME, que solían tener poca calidad, y fallaban constantemente. Hoy tenemos un tratado marca ACME pues así suena el Acuerdo Comercial México-Estados Unidos, todo lo que tendremos si no conseguimos que Canadá vuelva este miércoles a la mesa de negociación. 

Hay varias razones para ello para la antipatía pública y recíproca entre Chrystia Freeland y Trump. Vale la pena recordar cómo empezó todo. En junio, Freeland fue nominada Diplomática del Año por la revista Foreign Policy. La ceremonia fue en Washington, D.C., y ahí la Ministra de la Corona, responsable de la diplomacia canadiense y su comercio internacional, fue más que asertiva.   

En su mensaje, Freeland habló de la lucha que Canadá ha sostenido junto con los Estados Unidos, en contra de los regímenes autoritarios en el mundo. La lenta marcha durante la posguerra hacia la adopción internacional de valores de la democracia liberal. 

La democracia liberal es tan lenta porque toma esfuerzo convencer a mucha gente. También es vulnerable porque grupos que fueron dominantes ya no lo son, y de hecho sus hijos pueden vivir en condiciones peores que ellos mismos, con lo cual son sujetos de la influencia de demagogos que los azuzan contra inmigrantes o socios comerciales fuera del país, fustigó Freeland, en clara alusión a Trump.

Para la diplomática, la globalización ha hecho que los salarios sean más precarios, la educación más costosa, las pensiones inciertas. Pero no hay alternativa a un mundo sin barreras comerciales. No toca a la política internacional, sino a la nacional, garantizar la protección a la clase media. Seguridad médica y buenos empleos no pueden venir de cerrar las fronteras. 

Freeland recordó que EEUU ha sido el principal arquitecto y los principales beneficiarios del libre comercio. Dijo que la idea de que Canadá atenta contra la seguridad nacional de los Estados Unidos, es absurda, proteccionismo puro e ilegal para la OMC y TLCAN. Aseguró que ante las tarifas al acero, Canadá reaccionaría con medidas dólar por dólar, un juego que reconoció como perder-perder para los ciudadanos de ambos países. 

El discurso hizo enfurecer a Trump. De ahí a la negociación de agosto, donde nada pasó. Nadie conoce en detalle qué hay en el ACME, pero bajo la leyenda que un mal acuerdo es mejor que ninguno, parece que hemos concedido la abolición del Capítulo 19, y con ello la posibilidad de que Estados Unidos firme algo que no está dispuesto a cumplir. 

El Capítulo 19 prevé que las violaciones al Acuerdo tienen que ser observadas por terceros internacionales, y no pueden estar sujetas a tribunales nacionales. Canadá no está dispuesta a simular. Nosotros sí. Por el bien de México, esperemos que Canadá vuelva a la mesa de negociaciones, y logre para nosotros lo que no pudimos. 

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