Ni “Juanitas” ni “Manuelitas” por favor

Por David Olivo

La incipiente democracia mexicana ha sufrido, en los últimos años, severas resistencias para abrir espacios de poder y gobierno a las mujeres. El tema de las “Juanitas” revivió en esta semana a causa del surgimiento de las “Manuelitas” en Chiapas. Pero en este asunto, que viola leyes electorales surgidas de la reforma política, hay responsables con nombre y apellido, partidos y las mismas candidatas que se prestan a un sabotaje de las cuotas de género, en detrimento de ellas mismas.

El antecedente del caso de las “Manuelitas” fue el registrado en la elección intermedia de 2009, cuando durante los primeros días de la LXI Legislatura (2009-2012), un grupo de 18 diputadas federales, recién electas, renunciaron a su cargo y le cedieron su espacio a sus suplentes, todos ellos hombres.

Estas diputadas fueron escogidas por sus partidos políticos con el único propósito de aparentar que cumplían con la cuota de género que exige el entonces Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe). Todas ellas renunciaron a su curul inmediatamente después de haber sido instaladas en San Lázaro.

A este fenómeno se le bautizó como “Juanitas”, inspirado en Rafael Acosta “Juanito”, político que renunció a la delegación Iztapalapa para ceder su cargo a Clara Brugada.

Ahora, casi 20 años después, la historia se vuelve a repetir en Chiapas con la renuncia masiva de más de 40 mujeres que compitieron por un puesto de elección popular el 1 de julio y que aceptaron dejar sus cargos para que hombres, que estaban en la fórmula, las reemplacen.

Los cargos que cederán estas “Manuelitas”, en alusión al gobernador Manuel Velasco -orquestador de este novedoso “fraude” electoral-, son regidurías de ayuntamientos, diputaciones locales y una presidencia municipal.

En este caso, las conclusiones son contundentes: se comprueba, una vez más, la poca disposición de los partidos políticos para cumplir con la ley y la nula voluntad para promover a las mujeres.

Aunque también resulta alarmante e incomprensible que, en este 2018, mujeres se sigan prestando a preservar la predominancia de los hombres en las candidaturas suplentes, lo que va en contra de la ley.

En otras palabras, son las propias mujeres candidatas las que sabotean la propia legislación de cuota de género en detrimento de ellas mismas, en una fórmula de conseguir un favor político a cambio de ceder estos espacios para los hombres.

Sin embargo, para mañosos los partidos y sus dirigentes políticos hombres, toda vez que el problema de la inequidad de género puede presentarse y persistir de varias formas, como enviar a las mujeres a competir en distritos electorales que nunca han ganado sus propios partidos políticos, o sea, nunca postulan a mujeres  en distritos donde tienen mayores posibilidades de ganar.

En el caso específico de las “Manuelitas”,  algunas de las mujeres que han solicitado su renuncia por presiones del gobierno de verde ecologista Manuel Velasco son la presidenta municipal electa del PRI en Frontera Hidalgo, cinco candidatas de Nueva Alianza en Frontera Comalapa, una síndico electa del Partido Chiapas Unido en Pichucalco, seis mujeres integrantes de la planilla del Partido Chiapas Unido en Tuxtla Chico, seis regidoras del PVEM en Mapastepec y dos mujeres del Partido Podemos Mover a Chiapas en Suchiapa.

Sin embargo, el Consejo General del Instituto Electoral de Participación Ciudadana de Chiapas tiene hasta el 15 de septiembre para validar la asignación de diputaciones y regidurías de representación proporcional, por lo que aún pueden sepultar a las “Manuelitas” y dejarlas participar en la toma de decisiones.

Desde que se comenzaron a presentar solicitudes de renuncia de las “Manuelitas”, en Chiapas se activó el protocolo de violencia política de género, debido a que autoridades electorales, locales y federales, consideraron el fenómeno como lamentable.

Y efectivamente, resulta lamentable que los partidos políticos pacten reglas y aprueben leyes, pero que en su primera instrumentación intenten burlarse a partir de actos de simulación. Es lamentable que en México no se superen estas prácticas ilegales.

El orquestador de toda esta ilegalidad es Manuel Velasco, gobernador de Chiapas, ex aliado electoral del PRI durante 18 años y ahora cercano a Andrés Manuel López Obrador y a Morena.

Para sentar un precedente y una lección política a partidos y políticos, y frenar más simulaciones de la ley, autoridades electorales deberán redistribuir y reasignar los espacios políticos, que están pendientes en Chiapas, a otras fuerzas políticas, siguiendo la misma lógica que ocurre cuando un partido no presenta candidatos a diputados plurinominales.

Sólo de esta forma se podrá respetar el derecho del pueblo de elegir a una mujer por determinadas características. Sólo de esa forma se podrá respetar la ley electoral. Sólo de esa manera se podrá empoderar a la mujer en un país acostumbrado a las simulaciones, como “Juanitas” o “Manuelitas”.

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