Tiempo para la excelencia

Nuestro columnista Helios Herrera nos brinda una serie de consejos para ser más perfeccionistas en nuestra vida cotidiana

Por Helios Herrera

Es realmente abrumador, casi incómodo, tanto que hasta duele: todo el viejo continente es un exceso de arte; arte por aquí, por allá y en todos lados.

Las fachadas de los edificios, las bancas de los parques, hasta los “graffitis” callejeros se perciben con esmero. Intentar ver un museo completo en cualquier ciudad importante, es tanto como estar dispuesto a no ver más que un museo completo en todo el viaje.

“Rapidito” pasas las pupilas obra por obra y te permites detener en alguna que atrapa tu atención unos cuantos segundos más, hasta brincar a la siguiente que, por magnífica que sea, te merece sólo 2 minutos y claro, hasta aquella que te hace sentir tal magia que no reparas en dejar de contemplarla hasta que tu compañero de viaje te golpea punta codo reclamándote prontitud.

Tales obras, las que atrapan el alma, son lienzos cuyos autores tardaron varios años en terminar, sí, ¡varios años! Claro que el nivel de perfección y detalle es abrumador. En contraposición, hoy vamos por la vida de prisa, no hay tiempo para comprometernos al cuidado minucioso de los detalles. Alta competitividad, pronta caducidad de conceptos y productos, no hay forma de enfocar tal grado de detalle y excelencia.

En la actualidad no hemos podido cultivar la excelencia, si cualquiera de nosotros intentáramos esos estándares en nuestro trabajo seríamos despedidos por ineficientes. Veo difícil que exista alguna actividad cotidiana que pudiera esperar 10 años para ser terminada con perfección.

Lo que es un hecho, es que sí cuentas con muchos años para esculpir la obra de tu vida, para moldear la autoestima de tus hijos, para pintar un matrimonio de magnífico y grabar una carrera profesional que trascienda en tus acciones, para construir de ti mismo la obra maestra hasta el final de tus días.

Cómo podemos empezar a vivir con excelencia: Piensa que tú vas a firmar. El compromiso personal que tenía un artista estaba por encima del de la comunidad, una obra se pintaba en meses y se detallaba en años, y se terminaba cuando el artista consideraba que la obra estaba a la altura de su firma, con la conciencia que pasaría a la eternidad y sería apreciada por cientos de futuras generaciones.

• Primero lo primero. Siempre resulta útil y hasta importante llevar una agenda con tus prioridades bien puestas. ¿Qué vas a hacer primero?, ¿cómo lo piensas hacer? Y darle el espacio a lo importante antes que se convierta en urgente.

• Cuida tus relaciones. Somos el promedio de las 5 personas con quienes más nos relacionamos. Procura que las personas que frecuentes sean mejores que tú en algún área, que tengan algo que aportar a tu vida: inteligencia, control emocional, economía saludable, convivencia… “Dime con quién andas y te diré quién eres”.

Rodéate de gente exitosa para que tu camino al éxito sea más fácil. • A cada respuesta negativa que te den, pregunta: “¿Por qué no? Cuestionar el statu quo es el primer paso para cambiarlo radicalmente.

En vez de resignarte y aceptar, intenta cambiarlo. • Lee. ¿Y si no te gusta leer? Toma cursos, seminarios, entrenamientos para la mente. Mete información nueva a tu cabeza, información que te haga ser mejor, que desarrolle en ti habilidades en ventas, humanismo, finanzas, técnica. “Vacía tus bolsillos en tu mente, porque ella se encargará de llenar tus bolsillos”.

Invertir en la mente es invertir en el activo más poderoso que tenemos. Comprométete con un nivel de exigencia personal superior. Haz un espacio breve pero constante en tu vida para preguntarte si el entregable de tu trabajo, de tus relaciones, de tu vida misma están a la altura de lo mejor de ti.

¡Piensa, reflexiona y actúa!

 

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