¿Piensas que no puedes ahorrar?

Por Lourdes García
  • Lourdes García estudió Diseño Textil en la Universidad Iberoamericana. Comenzó su carrera en el Mercedes-Benz Fashion Week y después dio un brinco al mundo financiero en 2014 incorporándose al área de marketing en GBM. Actualmente cuenta con una maestría en Business & Technology por Collective Academy.  Hoy encabeza el área de product owner de la app de ahorro piggo, de Grupo Bursátil Mexicano. Twitter: @LouGarciaG.

Todos tenemos la idea errónea de que no podemos ahorrar. Dejamos el ahorro para lo que nos “sobra al final de la quincena” y eso nunca pasa, porque si te sobra un poquito siempre prefieres darte unos gustitos.

Llega la quincena y todo es miel sobre hojuelas, sales a comer, te vas por unas chelas con los cuates y disfrutas el fin de semana como si acabaras de ganar la lotería. Sales a pasear, te topas con una tienda y compras ese vestidito o camisa nueva porque sabes que te lo puedes regalar, al fin acaban de pagar.

Te acostumbras a un estilo de vida que puedes mantener los primeros días pero al final de mes tienes que recortar tu presupuesto porque ya no tienes un peso y lo que te queda es recurrir a la tarjeta para seguirte endeudando o apretarte el cinturón y rezar el rosario completo para que ya paguen.

¿Y qué me dices del famoso gasto hormiga?

Qué rico es llegar todas las mañanas y comprarte el cafecito, claro porque lo necesitas para despertar y si no, no puedes empezar el día. Ahí ya se te fueron de $10 a $60 dependiendo qué tan exigente eres con el vaso del que te gusta tomar ese café (sabes que lo que pagas es la marca en tu mano apoderándose de tu mente). Después llega el medio día y se te antoja una botanita y después de comer viene el postre porque hay que endulzarnos el alma. Si tus hábitos diarios son de este tipo, te invito a hacer un análisis, ya que de $10 en $10 podrías llegar a estar gastando diario entre $50 y $120 y si tomas en cuenta que es 5 veces por semana… ya se te fue una buena lanita.

Vivimos con la falsa promesa de que ahorraremos bien, ¿pero qué pasa al final? Nada más nos engañamos y las promesas se quedan como lo que son: promesas. Pero no las cumplimos.

Te invito a hacer un presupuesto y que el ahorro sea lo primero que destines y separes de tu cuenta o bolsillo una vez que recibas tu sueldo. Guárdalo en algún espacio que no tengas a la mano para evitar la tentación de gastarlo o puedes aprovechar algunas aplicaciones móviles que tienen funcionalidades como tomar tu dinero automáticamente de tu cuenta un día después de que te pagan.

Al principio te costará, pero después de unas cuantas semanas échale ojo y verás lo bien que se siente saber que tienes un guardadito. De ahí podrías ponerle un objetivo como para una emergencia, unas vacaciones, educación  y así podrás estar más comprometido con tu ahorro.

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