Austeridad sí, y gasto eficiente también: Vanessa Rubio

"La austeridad debe entenderse como que no haya abusos ni excesos, que haya transparencia en el gasto"

Por Vanessa Rubio Márquez

En México persiste una desigualdad social que debe atenderse de la manera más efectiva posible si queremos que la próxima generación pueda disfrutar de un país de bienestar y oportunidades. Al mismo tiempo, hay necesidades de gasto que son fundamentales y que ningún gobierno puede obviar, desde la provisión de servicios de salud y educación, las inversiones en infraestructura y equipamiento para la seguridad, hasta el gasto para la emisión de documentos que nos dan identidad y protegen nuestros derechos. Por eso, los gobiernos deben utilizar los presupuestos de la manera más eficiente y sostenible posible. Solo así se podrán ejercer más programas sociales que contribuyan a que una niña con discapacidad nacida en Chiapas tenga las mismas oportunidades que un niño nacido en Coahuila.

Al mismo tiempo, un gasto eficiente exige austeridad. La austeridad debe entenderse como que no haya abusos ni excesos, que haya transparencia en el gasto, y que se eliminen los programas y estructuras que estén duplicados o que ya no cumplan adecuadamente sus funciones.

Se trata de dos temas distintos: uno es la austeridad y otro es el gasto eficiente, pero los dos deben estar siempre presentes en las prioridades de planeación y ejecución del presupuesto de un gobierno.

Estoy a favor de suspender fueros y privilegios, de la transparencia en el ejercicio de los recursos públicos, de evitar los excesos, de suprimir estructuras y programas duplicados, de la observación y vigilancia ciudadana y de licitar los contratos de obra pública. A favor, sobre todo, de evitar abusos y privilegios que no benefician a la sociedad mexicana.

También estoy convencida de la necesidad de atender mejor las necesidades de los mexicanos a través de un presupuesto responsable, respaldado por finanzas públicas sanas que permitan fondear el ejercicio de gobierno, incluyendo los programas sociales y la infraestructura necesarios para permitir el acceso universal a nuestros derechos.

Una de las estrategias a seguir, y que es justamente donde la austeridad y la atención de las necesidades de la población se unen, es la focalización del gasto. Los programas sociales deben estar dirigidos, prioritariamente, a quienes más lo necesitan. Esto es algo que no se debe perder de vista. La austeridad puede brindar beneficios múltiples, pero no por mucha austeridad, en automático se cumplirá con las necesidades de la población.

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