¡Qué buena vida!

Por Ricardo Tinajero

Siempre he pensado que la música nos transporta a momentos y lugares de nuestra vida que son nuestro tesoro más preciado. Esto fue lo que me pasó en el concierto de Simple Minds. Al llegar al recinto del WTC, había puro contemporáneo –o sea, cuarentones–. Ahí dije: “no soy el único que se identifica con esta banda escocesa”. Creo que éramos más de 2 mil personas esperando a que Jim Kerr saliera al escenario. De pronto, me voy encontrando amigos, conocidos, líderes de opinión, que son fans de la banda. Ya pasadas las 20:30 horas, se apagan las luces del escenario y se enciende la súper pantalla; en eso van saliendo los integrantes y, uno a uno, van saludando a los asistentes y colocándose en sus respectivos lugares.

Se escuchan los primeros acordes de “The signal & the noise” y todos nos volvimos locos; era la primera vez que esta agrupación tocaba en nuestro país. Una a una íbamos disfrutando de canciones como “Mandela Day”, “Someone Somewhere”, entre varias más, pero donde todos unimos nuestras voces fue con el clásico “Don’t you forget about me”. No importa a dónde volteabas, veías a todos cantando y algunos llorábamos de la emoción. Cuando pensé que lo había visto todo, en la penúltima canción del setlist, se escucha la introducción de “Alive and Kicking”.

Escuchar la música de mi propia banda sonora es espectacular, revivir esos momentos de mi juventud, donde soñaba con algún día escucharlos en vivo llegó. Fue maravilloso, creo que este año los dos conciertos más significativos han sido éste y el de “Depeche Mode”. En verdad, como decía un maestro de la preparatoria: “vivir un concierto no tiene igual, podrás hacer lo que sea para estar ahí, es único e irrepetible” y tenía toda la razón. Cuando vayan a un concierto, vívanlo, canten, lloren, griten, compártanlo, nunca se queden con las ganas.

Ir los fines de semana al Centro Cultural del Bosque es la onda. Ahí podemos encontrar obras de muy alta calidad a precios que no lo van a poder creer. Imagínense, fui a ver la puesta en escena “Príncipe y príncipe”, ésta es una obra para niños. Y se preguntarán ¿qué tiene de novedoso? Pues en esta historia cuenta que la reina Clementina piensa que su hijo el príncipe Tadeo se tiene que casar, pero necesita buscar una esposa.

Obvio es un cuento para niños, pero por primera vez veo que tocan el tema de la homosexualidad sin escándalo, tabú, prejuicios, es de lo más natural. Cuando leí de lo que trataba, pensé que no habría niños, los asistentes serían, obviamente, adultos. Pero qué grata sorpresa de que los papás iban con sus hijos, de hecho, familias enteras iban de la mano de los chiquitines. Me quedé con el ojo cuadrado de que las nuevas generaciones de padres inculcaban la diversidad, inclusión y tolerancia a sus hijos. Cuando en la narrativa piden el beso clásico, los niños aplaudían.

Y dije: “esos son tiempos nuevos, de cambio”. En ella participan Anahí Allue, Miguel Romero, Christopher Aguilas, Eduardo Siqueiros, Margarina Loza y Andrea Biestro. Si quieren verla, se presenta todos sábados y domingos a las 13:00 en la sala Xavier Villaurrutia. Otra que no se pueden perder es la obra de “Ocho columnas”; éste es un texto del maestro Salvador Novo y habla del mundo del periodismo, en el cual no existen los valores morales, tienes que pisar a quien sea con tal de subir, el mentir, calumniar, desprestigiar son factor clave para ser el mejor, en resumidas cuentas, no tener escrúpulos. Les digo de una vez que eso pasa hasta en las mejores familias. Me llamó la atención de que es un tema actual, a pesar de que en la historia está contada en los años cincuenta y que, en las últimas elecciones, ¿cuánto de esto no vimos?

Esta obra se las recomiendo a los chavos que quieren estudiar comunicación, en especial, periodismo, ésta es una clara idea de lo que no se debe hacer. El elenco es de primera y lo conforman: Luis Miguel Limbada, Sophie Alexander Katz, Alondra Hidalgo, Pedro de Tavira, Arnoldo Pocazzo, José Carreido y Gerónimo Best. Por desgracia, terminó su temporada en este teatro, pero la repondrán muy pronto en una nueva sede. Y no tienen pretexto para no ver estas obras, imagínense, los precios oscilan desde los 80 a 150 pesos.

Pero si eres estudiante, maestro, persona de la tercera edad o que trabaja en el teatro, les hacen el 50% de descuento. Pero ahí va lo mejor, si van los jueves, sólo les costará 30 pesos, ahora si no tendrán pretexto para no visitar el Centro Cultural del Bosque.

Para cerrar con broche de oro estos renglones, quiero hacer hincapié de que vayan a ver la soberbia obra “Buenas personas” que se presenta en el teatro Milán de viernes a domingo. Tengo que decirles que Arcelia Ramírez es un monstruo sobre el escenario, es camaleónica, da unos matices impresionantes, ella interpreta a Margarita, quien acaba de ser despedida de un Waldos, es su única entrada de dinero para poder mantener a su hija, la cual es una persona con discapacidad.

La historia gira en torno a que tiene que encontrar un empleo rápido, para poder pagar la renta o si no la desalojan. En esta participan: Odiseo Bichir, Monserrat Marañón, Concepción Márquez, Cuauhtli Jiménez y Fabrina Melón. La obra te atrapa desde el primer momento que dan la tercera llamada. Durante los siguientes 130 minutos, te ríes, te enojas, reflexionas y piensas ¿sí Margarita hubiera tomado otra decisión, le hubiera cambiado la vida? Ésta es la cereza del pastel, se las recomiendo ampliamente.

Los invito a que me sugieran, comenten y también me recomienden lo que les gusta. Mis redes sociales son: Twitter @Tinajas, Instagram @tinajas75 y nos vemos la próxima semana.

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