¿Cómo decidir lo que debo decidir?

Nuestro columnista Ismael Cala nos brinda una serie de consejos para tener una mejor capacidad de decisión

Por Ismael Cala

La toma de decisiones se da gracias a la capacidad para razonar y al poder de la voluntad que nos caracteriza como seres humanos. En cada decisión que tomamos va de por medio nuestro libre albedrío; por lo que nuestra vida, se construye por todas y cada una de las decisiones que tomamos. Somos el resultado de nuestras decisiones, por lo que debemos ser responsables de ellas.

Si has jugado algún videojuego, puedes entender esto de manera más sencilla ya que todo momento es de toma de decisiones. Decidir si vas más rápido, si recogerás todas las monedas del camino aun cuando implique regresar, si terminas pronto o si buscas el mayor número de puntos, si pasas el balón o prefieres correr con él un poco más, así como muchas situaciones más. Así de igual manera ocurre con la vida cotidiana, unas decisiones más complejas que otras pero al final decisiones.

Especialistas en neurociencias descubrieron que siete segundos antes de decidir, el cerebro ya lo ha hecho sin que nos enteremos. El 85% de los pensamientos tienen origen en nuestra mente inconsciente y utilizamos el pensamiento consciente principalmente como el medio para racionalizar nuestras decisiones. Es decir, no vamos pensando en que estamos tomando decisiones, si seguimos derecho o si damos vuelta; incluso, no decidimos si vamos a tener tal o cual pensamiento.

La mayoría de las veces que tomamos una decisión no somos conscientes de ésta y mucho menos de las consecuencias que traerá, ya sean positivas o negativas para nosotros y nuestro entorno. Al ser algo tan automático es fácil dejarnos ir por la vida decidiendo sin detenernos a evaluar los diferentes caminos a los que nos puede llevar. Debemos decidir desde la consciencia, pero sobre todo, decidir lo propio. Cada vez que vayas a tomar una decisión trata de ser consciente y responsable de algunos aspectos como:

• ¿Cuál de las opciones es la que te acerca más a tus metas?
• ¿Cómo cambiará tu vida?
• ¿A qué renunciarás en lo inmediato?

Ahora, no mueras de estrés por una decisión, toma en cuenta también que:

• Tienes derecho a equivocarte.
• Realmente no sabes si el escenario será mejor o peor de lo que habías previsto.
• Aun cuando el escenario sea negativo, puedes tomar la experiencia como aprendizaje. Aprende rápido, corrige y continúa tu camino.

La capacidad para tomar decisiones no es algo innato, hay un conjunto de habilidades que se deben entrenar constantemente a lo largo de la vida. La práctica hace que tomar decisiones se vuelva cada vez más fluido y que te genere menos estrés cognitivo y emocional.

A continuación te comparto cinco pasos a seguir al momento de tomar decisiones:

1. Define el tipo de decisión: Descríbela de la forma más concreta posible. Recuerda que tomamos decisiones a diario, unas son más importantes y requieren más tiempo y análisis que otras.
2. Haz una lista con las alternativas: Sé realista en este paso, pero aún no entres a hacer juicios de valor sobre la viabilidad o las amenazas de estas opciones.
3. Establece los criterios a evaluar: En este proceso es importante tomar en cuenta las repercusiones, las emociones predominantes, la viabilidad de llevar a cabo el plan de acción y finalmente la objetividad de la decisión. Evalúa de 0 a 10 en función de tales factores u otros que consideres pertinentes.
4. Identifica la o las alternativas relevantes: Enfócate en las de mayor puntuación. Si son más de una, piensa si es viable combinarlas al momento de tomar la decisión y actuar. Si necesitas elegir una única, vuelve a definir un criterio (o varios) y repite el proceso.
5. Ejecuta y verifica los resultados: Elabora un plan de acción sobre cuándo y cómo pondrás en marcha tu decisión. Plantea el tiempo que requiere. Ten paciencia y deja pasar un tiempo para percibir el grado de satisfacción. Si cambia esta impresión, identifica el motivo, ajusta y repite.

Sé responsable de tus decisiones, no dejes en manos de otros tu propio futuro y ten siempre presente que no decidir también es una decisión.

Piensa, reflexiona y actúa.

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