El fantasma del “échale ganas”

Este famoso “Échale ganas”, más bien suena como “tú puedes”, y no dudo que sea con buena intención, pero… ¿qué es esto de “échale ganas”? Nada más ambiguo y sin significado.

Por Helios Herrera

Todos hemos conocido una historia algo similar:

-“Jefe, necesito ganar más dinero, no me alcanza y quiero comprar un auto, ¿qué puedo hacer?”-, -“Échale ganas, Godinez, échale ganas, ¡tú puedes!”-

-“¡Hay comadre!, mi marido y yo casi no hablamos, y cuando lo hacemos no’más peleamos, llega tarde a casa, ¿qué me recomiendas?”-, -“Pues, échale ganas a tu relación, comadre”.

-Papá, creo que voy a tronar álgebra este semestre”-, -“Hijo mío, no puede ser que una insignificante ‘X’ y una miserable ‘Y’ puedan más que tú… ¡échale ganas a tus estudios!”.
Échale ganas, échale ganas… Pero, ¿qué demonios significa “échale ganas”?, como diría un personaje de Derbez: “¡QUE ALGUIEN ME EXPLIQUE!”

El “échale ganas” es un fantasma permanente. En casi 30 años de experiencia profesional como consultor, no conozco a nadie que no tenga ganas; todos tenemos ganas de muchas cosas para nosotros mismos y para los que nos rodean. Todos queremos mejorar nuestro estilo de vida, nuestra salud, la relación de pareja, o la relación familiar, queremos ganar más dinero, pero con ganas no se logra, sino con el producto de tu esfuerzo, dedicación, trabajo y productividad.

Este famoso “Échale ganas”, más bien suena como “tú puedes”, y no dudo que sea con buena intención, pero… ¿qué es esto de “échale ganas”? Nada más ambiguo y sin significado.

Las ganas no alcanzan, no son suficientes, no lograrás nada con echarle ganas solamente.
Te lo pongo en un simple ejemplo: imagínate cuando juega un deportista y muchas veces escucha la frase “échale ganas”, pero pierde. La pregunta es, ¿perdió por falta de “ganas”?, ¿no se le deseó suficiente “échale ganas”?, ¿fue falta de ganas o falta de preparación, entrenamiento y buen estado de salud tanto físico y mental?

Además de echarle ganas hay que echarle trabajo, disciplina, hacer un plan, estructurar información. Tienes que aprender y practicar.

¿Cuántas veces queremos que nos vaya bien sin esforzarnos mayormente y tener éxito a la primera? La que te hace alcanzar tus metas es la persistencia y se involucra con el compromiso.

Enfócate en qué es lo que tienes que hacer para lograr lo que quieres lograr y hazlo (en cualquier ámbito de tu vida). La información da seguridad, el conocimiento vence al miedo.

Haz una guía para llegar a tus metas, desde donde estas a dónde quieres llegar.

Pensemos que las ganas son como la gasolina: si no hay coche, no hay volante, no hay motor, pues aunque tengas muchas ganas, te vas a quedar con ellas.

Es más fácil echarle ganas cuando dedicas un rato a pensar qué es lo que quieres lograr, investigar qué tienes que aprender para lograrlo, aprender a hacerlo.

En resumen:

• Establece qué quieres lograr.
• Investiga qué es lo que tienes que hacer para conseguirlo.
• Establece un plan de acción concreto.
• Aprender y practicar.
• Hazlo con disciplina hasta lograrlo (puedes cambiar el plan de acción pero nunca te des por vencido).

No olvides que puedes mejorar tu vida en cualquier aspecto, pero no solamente con ganas. Hay mucho más detrás del éxito, incluso disciplina. Lo que la mente del hombre concibe y cree se puede lograr moviendo estas dos grandes palancas: APRENDIZAJE Y PRÁCTICA.
Piensa, Reflexiona y Actúa.

 

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