Springbreakers: ¿Turismo de jícama?

Por Juan Enrique Huerta Wong

“Turismo de jícama” decía mi padre para referirse a los visitantes que no gastan, sino que ahorran su lanita para el transporte y después comen enlatados o desayunan en el Oxxo. Es mejor tener estos visitantes que no tener. Pero lo que dice el secretario de Turismo entrante, Miguel Torruco, es que ésa no puede ser una política pública que produzca la industria turística que México merece.

Este lunes se presentó en la UNAM el documento sobre Política Pública en Materia de Turismo y Desarrollo Social, que coordinó el director de la Facultad de Turismo de la Universidad Anáhuac, Francisco Madrid Flores, y en el cual participaron académicos de distintas instituciones, incluida la propia UNAM. El documento fue patrocinado por Grupo Vidanta, el corporativo más importante de tiempos compartidos en México, y uno de los más importantes del mundo (Mayan Palace).

Es relevante, por ejemplo, ver cómo Miguel Torruco ha abanderado el documento, con lo que quizá estemos ante su adopción como política pública. Se parte de un diagnóstico puntual: México es el sexto país en visitantes y el 15 en captación de divisas. Sin embargo, el número 40 en ingreso per cápita. Es decir, llega mucha gente que gasta poco.

Para los autores del documento, hay dos explicaciones a este problema. La primera de ellas es que hace falta una oferta integral de servicios. La gente se queda con dinero en la bolsa, piensan, porque no hay una oferta vasta en los lugares de sol y playa. Es decir, se gasta en comer y beber, pero la calidad de los servicios aún falta por mejorar, junto a una oferta más amplia de los mismos.

Ahora, para atraer a turistas con mayores ingresos, es preciso que haya mejores servicios públicos. No sólo es que México sigue siendo uno de los países en el mundo donde la probabilidad de que un turista sea víctima de violencia es relativamente alta, sino que junto a los grandes resorts se encuentran zonas de pobreza extrema que resultan una contradicción para quien intenta distraerse de los problemas del mundo.

Un problema sustancial en materia turística es que en todo el mundo, el mayor cliente es el local. De cada ocho visitantes, siete son nacionales y uno es internacional. Pero aquí tenemos un problema de distribución del ingreso. ¿La industria turística de Chiapas podría ser más productiva en una entidad donde se redujera su tasa de más de 70 % de personas viviendo en condición de pobreza?

El reporte resalta algunas ventajas competitivas. En México hay más cuartos hoteleros que en Francia, la potencia turística mundial. Contamos con bellezas naturales sin par, pero eso no lo hicimos nosotros. Eso ya estaba y de hecho lo hemos ido agotando. Del lado de los problemas, es carísimo lidiar con las múltiples capas de la corrupción para construir, deficientes bienes públicos, y destacando sobre todo, inseguridad creciente.

¿Cómo mejorar? El reporte parece sugerir que gobernando. Mejorando los servicios públicos, alumbrado, pavimentación, agua potable para la gente que habita en los destinos turísticos, se incrementarán los visitantes.

Un tema fundamental que el reporte no incluye es ampliar la oferta cultural. Lugares tan poco agraciados por la naturaleza como Texas o Luisiana pueden brindar una oferta cultural sólo comparable con la Ciudad de México, por no mencionar destinos turísticos que son líderes en el mundo. Parece que invertir en cultura de hecho sí puede traer mayor negocio a las regiones.

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