Breve diccionario de un nuevo aeropuerto

Por Eduardo Navarrete

Para ser leído con: “Learning to Fly”, de Jazzystics

Los diccionarios mienten: no se saben adaptar a la celebración del tiempo en un momento en el que es imposible hacer una lectura alfabética de la realidad. 

Por eso, y como cada día es un vocablo, salvemos su honor replanteando significados y virtudes. 

Consulta – Hábil y conspicua táctica para desentender la responsabilidad asignada de un gobierno electo. 

Intereses particulares – Verdadera pista de aterrizaje en cualquiera de las opciones. 

Papa caliente – Objeto de culto que la clase política conoce de sobra y con la cual desinforma, confunde y enfrenta al pueblo. 

Ecología – Término inexistente para la toma de decisión. Bandera cínica sobre la cual, incluso se fundan partidos políticos. 

Contratos – Juguetes de compadres. Infancia de una gubernatura o una secretaría de estado.

Millones – Virtud característica que motiva el cordial entendimiento entre políticos y empresarios. 

Estudio de impacto – Indumentaria cosmética que asegura protección al discurso propio a costa de suposiciones y números apetitosos al escrutinio. 

Funcionario – Hombre que ocupa el último escalón en la estructura organizacional y que hará (y dirá) lo que sea para escalar, sin saber que no hay cúspide que sacie su expectativa. 

Incertidumbre – Uniforme que se ha de poner un país como si tuviera el tiempo y pudiera darse el lujo. 

Político – Extraña y molesta raza que ha renunciado a vivir y busca afanosamente el dinero en forma de poder. 

Contratista – Versátil miembro de una tribu que juega Turista con otros integrantes de la tribu hasta acabar con el tablero, para entonces buscar uno nuevo. 

Polarización – Resultado previsible de evadir una decisión, en detrimento, no de lo que se decide, sino de quien decide. 

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