Consulta NAIM, simulación política

Por David Olivo

El primer día de la “consulta ciudadana” para decidir el futuro del Nuevo Aeropuerto Internacional de México transcurrió como se vislumbraba: desastrosa.

Desde primera hora llovieron reportes ciudadanos de fallas en la App de la consulta ciudadana, colaboradores de casillas reportaron que el sistema de votación se saturó debido a la alta demanda, a los organizadores se les cayó su base de datos, ya que una persona puede votar más de una vez.

Christian Muñoz le dio una lección a AMLO y su “consulta”, pues en su cuenta de Facebook y Twitter mostró que pudo votar tres veces.

Sin duda, este ejercicio ciudadano pasará a la historia como el gran ridículo del presidente electo, como la gran manipulación política y como el momento en que puso en riesgo al país entero, pues en caso de elegirse la opción de Santa Lucía, se lanzaría un pésimo mensaje para el mundo, ya que se cancelaría un megaproyecto aeroportuario de más de 200 mil millones de pesos por el capricho de López Obrador.

Y en caso de elegirse la opción de Texcoco, también se afectaría al país, toda vez que se avalaría una decisión del “pueblo” por el “gran demócrata”, quien tendría luz verde para tomar decisiones a su antojo en el futuro.

Hace dos semanas hablamos de la falta de legitimidad en esta consulta ciudadana, debido a que está totalmente fuera de la Constitución. En el fondo, AMLO y sus cercanos temen apegarse a la ley porque no les gusta perder el control.

Por eso, lo que hoy están haciendo se llama manipulación: no hay transparencia, no hay árbitros imparciales, no hay folios en las boletas, no hay cobertura nacional y sus resultados no son vinculantes. Es una tomadura de pelo para el pueblo mexicano.

Estas decisiones populares lo único que generan es incertidumbre en los mercados, pero no es lo que México necesita en estos momentos. Lo que se requiere es credibilidad, confianza, fortaleza como país y como democracia.

Por todas estas razones, López Obrador pasará a la historia no como el gran progresista que pregona ser, sino como el líder autoritario y caprichoso que podría llevar al país a una crisis económica, política y social sin precedentes.

Quiere el tren maya, pero rechaza debatir sobre el aborto o las uniones entre homosexuales. Para AMLO y su izquierda el tema de los derechos humanos no es importante, lo que importa son sus caprichos, su intolerancia.

Denise Dresser calificó así al séquito de colaboradores de AMLO: “Una izquierda que deja de ser progresista cuando coloca su destino en manos de un solo hombre, en un líder providencial por más incorruptible que sea. Una izquierda que descalifica y lincha en vez de debatir ideas y reformas, proyectos y políticas públicas, medios y fines. Una izquierda que ve a la socialdemocracia como una traición en lugar de la única manera de ser electoralmente viable. Una izquierda peleada con el mercado que le apuesta todo a la benevolencia del Estado, incapaz de articular cómo va a crear riqueza para después repartirla mejor. Antimoderna, antiglobalista, sin una propuesta de futuro viable, creíble, convincente más allá de la definición de AMLO: ‘Ser de izquierda significa dos cosas básicamente, o sea: ser honesto y tener buenos sentimientos’. Si eso es realmente lo que significa ser de izquierda con razón no existe en México”.

Pareciera que López Obrador no se ha dado cuenta que la campaña terminó y que en poco más de un mes será el Presidente de México. Es por eso que tendrá que administrar bien la crítica y discernirla, porque es posible que en esa crítica pueda encontrar algo que le sirva.

Acción Nacional dará puntual seguimiento a esta farsa, a este engaño hacia los mexicanos, al sector empresarial y social, y que está generando una incertidumbre en los mercados nacionales e internacionales. Yo soy un convencido de que esta consulta tiene otro fin económico, por lo que el PAN, desde el Senado, estará dando puntual seguimiento a esta farsa.

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