La farsa de la consulta

Por Héctor Escalante

Llama la atención que los que serán gobierno dentro de un mes y los que votaron por Santa Lucía como opción para la sede del Nuevo Aeropuerto de México, estén despreocupados de las consecuencias sobre la cancelación de Texcoco.

El próximo gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador, respaldó una decisión basada en una consulta realizada sin ningún rigor, que es riesgosa y crea incertidumbre para nuestro país. El equipo de AMLO sabe del alto costo y el daño que puede provocar al país, de hecho vimos como el peso se depreció frente al dólar horas después del anuncio.

Respecto a los que votaron y celebran la decisión, pareciera que lo hacen como una especie de revancha, para subrayar que ahora ellos pueden hacer lo que plazca. Hay que recordarles que llegar al poder y ser mayoría no se trata de pasar por encima del resto y mucho menos comportarse como lo que tanto criticaron por años, como esas mayorías que expresaban el cásico “porque lo digo yo”.

El presidente electo debió comportarse como mandatario y no como manipulador, asumir su responsabilidad como próximo gobernante y no diluir esa responsabilidad bajo el argumento de que el “pueblo bueno” debe opinar. El ejercicio de gobierno requiere tomar decisiones no trasladarlas en un engaño de consulta que tenía todos los dados cargados para que ganara una opción.

La señal que dio el gobierno electo, que ni siquiera ha llegado al poder, es mala por donde se vea. En campaña López Obrador criticó el autoritarismo de ese rancio gobierno que tanto le hizo daño a nuestro país, hoy parece que ese autoritarismo se ha apoderado de ellos, al final se convirtieron en lo que tanto decían odiar: manipuladores y mentirosos, poniendo al “pueblo bueno” por delante pero al final siendo autoritarios, decidiendo lo que a ellos les plazca.

La consulta siempre fue una farsa. Sabíamos que ganaría Santa Lucía porque López Obrador no quería Texcoco, esa farsa llegó demasiado lejos y a partir de hoy veremos la afectación de un país por un presidente que quiere tomar decisiones y cuando las toma manipula la información, por un presidente electo que piensa que está en campaña eterna, por un presidente que ataca a quien no piensa como él, incluida la ciudadanía o la prensa y por un equipo de gobierno que, aún sin gobernar, reflejan en sus respuestas ineptitud y falta de coherencia.

Últimas palabras

La Fórmula 1 fue todo un éxito, según el gobierno de la CDMX dejó una inversión de 4 a 1. La pregunta es por qué es opción cancelarlo para el siguiente gobierno.

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