¡Qué buena vida!

Por Ricardo Tinajero

Fui testigo de que el “quiere, puede” y que no se debe de juzgar a la gente, así “nomás”. "Yo soy y existo" es un espectáculo en el que participan 40 personas liberadas de los centros de reclusión de la CDMX. En éste interpretan canciones de los musicales de “El hombre de la Mancha” y de “José, el soñador” ; es una gran compañía entre músicos, tramoyistas, vestuaristas y actores. Cada uno deja el alma en el escenario, sin ser actor profesional. Y se preguntarán ¿Cómo qué salen en un espectáculo? Esto se debe que dentro de su reclusión formaron parte del proyecto “Un Grito de Libertad” dirigido por el Doctor Arturo Morel.

Dramaturgo, actor, diplomático, y bueno, podría llevarme una o dos cuartillas enumerando  su basto currículum. Arturo es fiel creyente de que el arte y sobretodo el teatro, es una pieza fundamental para la rehabilitación en los ceresos; porque desahogan la frustración de estar encerrados y sobre todo los ayuda a reflexionar. Me dio mucho gusto verlos participar en libertad y llevando a cabo su misión de promover que la cárcel no es un lugar para vivir.

Rápidamente, les contaré que asistí hace como año y medio al estreno de “El Quijote”, en el Reclusorio Oriente donde conocí a varios de ellos por primera vez. Ese día asistimos un gran número de comunicadores comandados por Pepe Zepeda, como Mónica Garza, Laura Luz, Martín Farfán, Moisés Castañeda, Luis Magaña, David Rubí, Beatriz Crispín, León Faure, sólo por mencionar algunos.

La cita fue a las cinco de la tarde, tuvimos que dejar cualquier pertenencia en los autos, relojes, pulseras, cadenas, celulares, plumas, etc. para pasar filtros donde nos pusieron sellos en los brazos, los cuales a simple vista no se perciben, sólo a la luz ultra violeta. Cuando ya estábamos en el interior, no lo creíamos, es todo un mundo ahí dentro. Fuimos escoltados por elementos de seguridad hasta el auditorio del penal. Una vez dentro, nos sentaron junto a la población. Fue toda una experiencia, las personas ahí recluidas querían platicarnos sus historias, querían ser escuchados. Ya que muchos dejaron de ser visitados por amigos y familiares.

La obra duro dos horas aproximadamente. En sus rostros veíamos que por sólo ese tiempo, vivían el personaje y se olvidaban en donde estaban, su esfuerzo era sin igual, sus ganas de dar el 100 por ciento se les notaba y más porque había cámaras de televisión, y tal vez era la esperanza de ser vistos por algún ser querido. Cuando estaba por terminar su actuación, interpretaron una canción que estremeció a todos los presentes, mientras uno a uno bajaba del escenario para rodearnos a todos los espectadores, nos pidieron que nos tomáramos de las manos en forma de cadena, ahí sentimos la energía de la canción “El Sueño imposible”, no hubo nadie que no llorará con tal emoción, sentíamos el sufrimiento de ellos en ese momento. Nos contagiaron su pena y a su vez su anhelo por querer salir.

Al terminar la melodía, nos abrazábamos unos a otros, como si nos conociéramos de toda la vida. Ahí entendimos que esa era su catarsis, y para nosotros quitamos el velo del juicio sin fundamentos, etiquetar, y que no todos eran culpables. Era absurdo que había gente que robó alimento y ¿saben por qué? porque tenían hambre y fue juzgado como si hubiera sustraído los millones de un banco.  Esa noche salimos con otra percepción, con otro chip en la cabeza. Desde ahí me volví fan de Arturo Morel, por su gran labor social y vaya que el teatro cambia la vida de cualquiera y eso lo comprobé cuando vi “Yo soy y existo”.

Si quieren ver a estos actores, visiten los siguientes cuatro domingos a las cinco de la tarde en la Carpa Geodésica, insurgentes sur 2135 colonia San Ángel, en serio que les cambiará su forma de ver la vida.

¿Cuántos de nosotros no vivimos en un edificio? Y ¿Cuántas veces hemos participado en esas juntas maratónicas entre los vecinos, para que no se llegue a ningún acuerdo? Esta es la temática de la obra de teatro “Edificio San Miguel” de la dramaturga Gabriela Guraieb, bajo la dirección de Angélica Rogel. En esta encontraremos a unos vecinos demasiado, para mi gusto, muy conocidos.

Esta desde la vecina chismosa y aspiracional, interpretada por Carmen Ramos; también está la Sra. Gálvez, maestra de escuela que se la pasa corrigiendo a todo mundo durante la junta, interpretada por Monserrat Marañon; el señor Pedroza quien es el típico vecino que golpea a su mujer y a éste le da vida Alejandro Morales; no puede faltar el vecino gay que sale del closet en plena junta interpretado por Mario Alberto Monrroy; ¿y dónde dejamos a la Nini? Pues es la señorita Arguimbau quien le da vida Gabriela Guiraieb; dentro de esta historia ¿Quién nos falta? Pues el administrador, quien es el hilo conductor de la trama, personificado por Alfonso Borbolla.

Pase dos horas a carcajada abierta y me sentí parte de esta junta extraordinaria de condóminos, porque eso sí, es interactiva. Se presenta todos los lunes y martes hasta el 20 de noviembre a las ocho de la noche en el teatro La Capilla, en la sala Novo, ubicado en la calle Madrid 13 en la colonia Del Carmen, en Coyoacán, les aseguro que se divertirán.

 Los invito a que sugieran, comenten y también me recomienden, lo que les gusta. Mis redes sociales son: Twitter @Tinajas, Instagram @Tinajas75 y nos vemos la próxima semana

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