La debacle del PAN

Por Héctor Escalante

El Partido Acción Nacional realizó sus elecciones internas para saber quien dirigirá su destino en los siguientes años, ciertamente esa elección interna fue una simulación, no había duda de que sería Marko Cortés el ganador y no porque sea un gran candidato o porque Manuel Gómez Morín no lo sea, sino porque en ese partido desde hace años la democracia dejó de existir.

El PAN se convirtió en una caricatura de lo que fue, hace décadas era el único partido de oposición y logró gobernar al país durante dos sexenios consecutivos, parece que en ese partido dejaron de hacer lo que solían hacer y no han encontrado el camino correcto, al menos en los últimos seis años.

La debacle de Acción Nacional se acrecentó el pasado fin de semana con la renuncia de Felipe Calderón, quien fuera probablemente el símbolo del panismo durante una década, más allá de estar de acuerdo o no con su manera de hacer política, lo cierto es que es una figura importante en la vida política del país y fue un presidente que tuvo reconocimiento internacional.

Felipe Calderón acusó a los dirigentes del PAN de comportarse como una camarilla, de alguna manera es una apreciación correcta, a ese partido lo dirigen unos cuantos, la influencia del candidato perdedor de la elección presidencial Ricardo Anaya aún es notable. El propio Marko Cortés fue uno de sus incondicionales y el coordinador de los Senadores, Demián Zepeda, es el otro incondicional.

En el PAN no han comprendido que son la segunda fuerza política de este país, están enfocados en resolver sus problemas internos y lo peor es que piensan que pasar por encima de los otros es la manera de resolver esos problemas. Hoy los cuadros del PAN son sumamente limitados, basta ver la dirigencia para darse cuenta.

La salida de Felipe Calderón del PAN y la creación de un partido político el siguiente año, junto con Margarita Zavala, quien ya avanzó en la creación de su asociación, así como la formación de algunos otros cuadros de jóvenes pueden darles una oportunidad como una nueva institución política. En el PAN y en otros partidos se niegan a ver que el expresidente aún tiene un capital político y que si hacen bien las cosas pueden posicionarse como una opción importante ante la población.
El PAN, por otro lado, sigue encaminado al fracaso, la elección del fin de semana es otra muestra de cómo no deben hacerse las cosas, les urge unificar a todos en su interior porque sino les viene una desbandada importante de militantes, a pesar de todos los que ingresaron de manera poco clara en los últimos años. México necesita una oposición y no por ser Morena el partido en el poder, sino porque cualquier país necesita equilibrios y si no los hay se corre un riesgo que no deberíamos correr.

Últimas palabras.
Hay nerviosismo por saber cuál será el resultado de la nueva consulta popular para el desarrollo del Tren Maya, aunque hay dudas estaremos pendientes de la resolución.

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