Consultas a modo, una lesión a la democracia mexicana

Por Mariana Gómez del Campo

Nuestro país ha transitado por un duro camino hacia la consolidación de su democracia en la que todos hemos participado; la terrible experiencia del fraude electoral de 1988 se tradujo en reformas electorales que permitieron el ingreso de visiones plurales al Congreso, la autonomía del ente organizador de las elecciones federales, la transparencia de los comicios y mecanismos de participación ciudadana directa como las consultas ciudadanas.

Sin embargo, el presidente electo quien hizo del fraude electoral el motor de su discurso de odio los últimos doce años, se empeña en echar a andar “consultas” que carecen de todo tipo de garantías: desde el planteamiento sesgado de las preguntas, la operación de las casillas por parte de militantes de Morena, boletas sin foliar, falta de vigilancia en las urnas muchas de las cuales terminaron hasta en las casas de los afiliados a ese partido político, la falta de protección de datos personales, así como la posibilidad de votar hasta cuatro veces.

Morena está en la libertad de hacer las consultas, a título personal, que considere necesarias, pero es un engaño a los ciudadanos y una lesión a la democracia que políticas públicas que están previamente decididas, porque formaron parte del discurso de la campaña presidencial, sean sometidas a este tipo de ejercicios que distan mucho de ser democráticos.

La cancelación del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México hizo vulnerable a nuestro país hacia el exterior al dar una imagen de que las inversiones no tendrán certeza jurídica, es decir, que los acuerdos no serán respetados.

En ese sentido, miles de ciudadanos salimos a manifestarnos en las calles de la Ciudad de México, pero en un día y horario que no afectó las actividades económicas. Lo hicimos no por intereses de empresarios, sino porque queremos un gobierno que no actúe ni por ocurrencias ni que nos vea la cara: todos sabíamos que el NAIM sería cancelado porque así lo dijo “el dedito” de Andrés.

Morena nos descalificó, así como lo hizo años atrás cuando los niveles de inseguridad rebasaron al gobierno de López Obrador en la capital. En esa ocasión nos tildó de “pirruris”, ahora nos califica de “fifís”. Lo anterior sólo denota la poca tolerancia a la crítica, una situación que parece que será constante los próximos seis años.

Por si fuera poco, anunció la realización de otra consulta, ahora sobre 10 temas; repitiendo la misma fórmula, desea que el “pueblo” apruebe el caprichoso “Tren Maya” cuyo impacto ambiental aún no está calculado, pero la consulta se realizará pese a que se ha anunciado la fecha de inicio de la construcción de dicho proyecto. La pregunta que surge es: ¿para qué consultar lo que ya se ha decidido?

El espíritu de la consulta ciudadana es que los ciudadanos se expresen sobre determinadas políticas, medir el pulso de la población y tomar decisiones. Pero cuando se someten temas de relevancia política o económica la intención no puede ser otra más que evadir la responsabilidad de las decisiones gubernamentales.

López Obrador debe dar la cara a los ciudadanos y si quería cancelar el Aeropuerto, debe asumir los costos políticos derivados de esa decisión. No excusarse en que el “pueblo bueno y sabio” no se equivoca.

Lo más peligroso es notar que poco le importa al Presidente electo la opinión de los diferentes sectores de la población, ni el comportamiento de los mercados o la pérdida del valor del peso mexicano ante las decisiones que ha tomado; parece que prefiere la incertidumbre para que la desigualdad y pobreza sigan siendo el combustible de su movimiento político, como lo hacen todos los regímenes autoritarios del mundo como el de Venezuela.

Si el mismo esquema lo hubiera utilizado Enrique Peña o Felipe Calderón, los que hoy aplauden las consultas a modo, se hubieran “desgarrado las vestiduras”; pero duele notar que los defensores de la “Cuarta Transformación” han optado por tener dobles estándares: con exigencia reclamaron a otros Presidentes, pero con compasión justifican los errores del próximo Ejecutivo Federal.

Sorprende también el daño que causa a la investidura presidencial pues nunca antes habíamos tenido un Presidente electo tan desgastado y cuestionado; tal vez porque nunca alguno se había propuesto gobernar desde el día siguiente a la elección.

Como integrante del Partido Acción Nacional, estoy convencida de que mi lugar es acompañar las causas ciudadanas; como mexicana tengo la firme convicción de continuar en la búsqueda de las libertades de jóvenes, mujeres, personas con discapacidad, indígenas y adultos mayores entre otros. Me preocupa la instalación de un régimen autoritario que va por la cancelación de las libertades y los derechos de las personas, por ello hago un llamado a todos para que hagamos uso de nuestra libertad, no permitamos que se cancelen derechos que han costado sangre y lucha de muchos que nos antecedieron. No podemos quedar al margen de la situación que vive nuestro querido México, no debemos dar ni un paso atrás, hoy la democracia y la libertad de expresión están en riesgo.

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