¿Qué pensamos los mexicanos sobre militares y policías?

Por Vicente Amador

Inseguridad, delincuencia y corrupción son las mayores preocupaciones sociales de los mexicanos, incluso por encima del desempleo ─que no es poco.

No extraña que estos problemas hayan estado tan presentes, al menos en los discursos, en las últimas campañas políticas. Fueron elementos determinantes en la elección.

Precisamente en los últimos días, seguridad, delincuencia y corrupción han sido temas con gran visibilidad en la opinión pública porque el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, presentó su Plan Nacional de Paz y Seguridad. También Claudia Sheinbaum, jefa de gobierno electa de la Ciudad de México, recién dio a conocer su plan de seguridad. Y por si fuera poco, la Suprema Corte de Justicia de la Nación declaró inconstitucional de la Ley de Seguridad Interior, que operaba desde el 2017.

Respecto a la inseguridad, un tema central es cómo evaluamos el desempeño de las corporaciones policiacas. Y la primera pregunta es, ¿les tenemos confianza?

Casi el 90% de los mexicanos tenemos confianza en la Marina. Casi el 84% confía en el Ejército. También es alta la confianza en la Gendarmería Nacional. Pero no podemos decir lo mismo de la policía estatal, ni de la policía preventiva municipal. En promedio, 1 de cada 2 mexicanos desconfían de ellas (Cfr. INEGI: ENSU, 2018).

Otro aspecto medular respecto a las corporaciones policiacas, además de la confianza, es qué tan efectivas son, es decir, qué tanto consiguen sus objetivos.

Ocho de cada diez mexicanos piensan que la Marina y el Ejército desempeñan un trabajo muy efectivo o algo efectivo. Pero, menos de la mitad de los mexicanos piensan que lo hacen bien los jueces, la Procuraduría General de la República, la ministerial o judicial, la policía estatal, el ministerio público, la policía municipal y, con la peor de las evaluaciones, la policía de tránsito (Cfr. INEGI: ENVE, 2018).

Hay otro factor que también es determinante para evaluar el desempeño policiaco, me refiero a la percepción que tenemos sobre qué tan corruptas son. Nuevamente, la percepción no ayuda: salvo en el caso de la Marina y el Ejército, la mayoría de los mexicanos piensan que las policías son corruptas. (Cfr. INEGI, ENVE, 2018).

En este contexto, hay dos ideas que me gustaría resaltar:

(1) De quienes peor imagen tenemos es de las autoridades con las que regularmente tratamos: tránsitos, policías de nuestros vecindarios, ministerios públicos. Este fenómeno tiene, naturalmente, un efecto mayor sobre la percepción de corrupción de todo el país.

(2) Dadas las condiciones en las que se encuentran las policías regionales, y dada la magnitud de la lucha contra el crimen, tampoco sorprende que el presidente electo proponga una guardia nacional donde los militares tienen un papel protagónico. Seguramente Andrés Manuel López Obrador sabe que la evaluación del desempeño de su gobierno estará basada, en gran medida, por los resultados (y su percepción) en materia de seguridad, delincuencia y corrupción ─aspectos en los que están “menos salpicados” los militares.

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