¿Existe el PRI-Mor?

Por David Olivo

6 de julio de 1988, al entonces secretario de Gobernación, Manuel Bartlett, se le cayó el sistema, permitiendo que el PRI ganara la elección presidencial y que Carlos Salinas llegara a Los Pinos. Este personaje será el futuro titular de la CFE.

23 de junio de 2012, Estadio Azteca, Enrique Peña Nieto cerró su campaña en el estadio Azteca. Seis años después, el 27 junio de 2018 Andrés Manuel López Obrador hizo lo mismo.

22 de mayo de 2018, la presidenta nacional de Morena, Yeidckol Polvensky, dijo durante el programa radiofónico de Joaquín López Dóriga, en Radio Fórmula, que Raúl Cervantes Andrade, extitular de la PGR, fue un “extraordinario Procurador”, y arremetió contra el gobernador de Chihuahua, Javier Corral Jurado, a quien acusó de mantener “preso político” a Alejandro Gutiérrez Gutiérrez, ex secretario general adjunto del PRI nacional y operador del priista Manlio Fabio Beltrones, acusado de participar en el desvío de 250 millones de pesos del erario de Chihuahua al PRI nacional, en el sexenio del exgobernador César Duarte.

6 de junio 2018, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación avala la candidatura al Senado de la República de Napoléon Gómez Urrutia, ex líder minero refugiado en Canadá durante más de una década.

3 de agosto de 2018, AMLO se reúne con el priista José Antonio Meade, a quien califica como una persona “honorable”.

8 de agosto de 2018, un juez libera a Elba Esther Gordillo, después de pasar más de cinco años en prisión, acusada de desviar recursos millonarios del sindicato magisterial.

15 de septiembre de 2018, Andrés Manuel López Obrador defiende al titular , y califica de ser un “chivo expiatorio” de la mafia en el poder, a pesar de las pruebas del desvío de 700 millones de pesos desde la Sedesol y Sedatu, cuando ella estaba al frente.

20 de noviembre de 2018, ofrece un “perdón” a políticos que enfrenten algún proceso judicial y que su gobierno no le apostará a la persecución de delincuentes de cuello blanco.

21 de noviembre de 2018, el tabasqueño se reúne por cuarta ocasión con el presidente Enrique Peña Nieto, para “detallar” la ceremonia de sucesión del 1 de diciembre próximo.

¿Cómo se llamó la obra?: PRI-Mor, el pacto de la impunidad.

Desde la campaña, AMLO prometió perdonar al propio Presidente, luego de que las baterías del PRI se enfocaran a frenar el crecimiento en las encuestas del candidato a la presidencia de Acción Nacional a como diera lugar en el proceso electoral.

Lo anterior, pareciera, luego de que el gobierno actual, sabiendo que su candidato quedaría en tercer lugar, maniobró desesperadamente para garantizar su indulto, para salvar su pellejo a toda costa.

Todo pareciera que el cinismo y pragmatismo del PRI-gobierno son tan burdos que, con tal de no ser tocados, negociaron a cualquier precio la entrega del poder, mientras el candidato ganador avaló hacer todas las concesiones exigidas.

Su aparente “serenidad” parece sustentarse en un pacto oculto con el poder que lo hace sentirse invencible pase lo que pase. Hay que recordar que fue precisamente en el PRI donde se hizo, donde se formó, autor de su himno partidista, al igual que la gran mayoría de quienes lo acompañan.

Es por ello que Morena no sólo es una mutación del PRI, sino que al compartir el mismo ADN, su pragmatismo y obsesión por el poder los une. Andrés Manuel ha vivido toda su vida dentro del sistema y al menos los últimos 30 años en la cúspide del mismo.

El “Peje” se dice antisistema, aunque fue beneficiario del PRI en la primera etapa de su vida y no rompió con el partido de Estado en el sisma democrático que sacudió a la nación con el FDN en 1988. En aquella elección del 6 de julio, Andrés todavía era priista y, como tal, seguramente operó y votó por Carlos Salinas de Gortari, después convertido en su villano favorito.

La ruptura, como suele pasar con Andrés, vino al no recibir la candidatura al gobierno de Tabasco, entonces migra de partido, no por convicciones personales, sino por la búsqueda de una aspiración personal, como ha sido su vida.

La unión de esa amalgama, que hoy es Morena, amorfo y sin mayor elemento de identidad que la búsqueda del poder, es inobjetable. Por eso, el pacto PRI-Mor está a la vista de todo aquel que quiera abrir los ojos.

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