¡Cuidado con la depresión decembrina!

Por Yazmín Alessandrini

En un abrir y cerrar de ojos prácticamente hemos llegado a diciembre, el último mes del año y, como suele suceder, los casos de depresión aparecen con más frecuencia que de costumbre. Se llega el momento de hacer los balances y quienes no quedan muy bien parados que digamos, indefectiblemente les da tan para abajo que desgraciadamente la tasa de suicidios se torna verdaderamente dramática con el arribo de la época invernal.

Y los factores son variados e incontables. Podemos encontrarnos muchísimas personas, hombres y mujeres por igual, a quienes les afecta de más la circunstancia de no contar con una pareja, de estar distanciados de sus familiares y de no tener la capacidad para poder solventar las diferencias que pudiesen tener con algunos parientes que lastimosamente terminan en los brazos de la nostalgia y la soledad.

Por otra parte, también ésta es una época en la que el estrés por estar [email protected] o trabajar en un lugar donde no se está [email protected] ni salarial ni emocionalmente causa terribles estragos en los individuos. Y si a todo esto le sumamos que habrá mucha gente con una enorme necesidad (consciente e inconsciente) por aislarse, por automarginarse de cualquier tipo de celebración o bullicio, es lógico que puedan presentarse episodios  con desenlaces dolorosos.

Bajo este contexto, es muy importante evitar todo tipo de excesos, porque estos resultan ser muy dañinos sobre todo en aquellos que se encuentran en una condición emocional vulnerable. Habrá muchas celebraciones, fiestas, en la oficina, en la universidad, con la familia, donde seguramente habrá a la mano alcohol; en otros casos también habrá oportunidad de tener acceso a las drogas y éstas también hacen corto circuito con aquellos que se desenvuelven dentro de cuadros depresivos.

¿Y qué tal aquellos que alimentan su depresión por medio de la compulsión hacia la comida o hacia las compras? Estas dos modalidades también son un verdadero peligro, porque ponen en relieve que quien las presenta acusa una autoestima sumamente lesionada y al final, si es que llegan a superar el estado depresivo en el que se encuentran lo más seguro es que lo harán con un sobrepeso considerable y también en la bancarrota, porque aunque no lo crean hay muchísimos casos que documentan qua un individuo deprimido difícilmente sabe recargarse en el autocontrol.

Si conoces y convives con una persona que vive permanentemente en los excesos, es un hecho que se trata de un individuo que está pasando por una aguda depresión y requiere ayuda, aunque también puede ser un poco complicado acercarse a alguien en ese estado y plantearle directamente que requiere ir con un especialista para atenderse y superar esa enfermedad (sí, para quienes lo duden, la depresión es una enfermedad).

Sin embargo, en una primera instancia si podemos ayudar a alguien depresivo haciendo cosas sencillas por él, ofreciéndole nuestra compañía, invitarlo al cine, a tomar un café o a dar un paseo, a realizar alguna actividad deportiva, prestándole atención cuando hablamos con él/ella, haciéndole saber que es una persona valiosa e interesante, con mucho qué ofrecer a los demás. Probablemente muchos de nosotros lo ignoramos, pero todos (o casi todos) tenemos el poder de poderle cambiar la vida a una persona que afronta la depresión.

Y no olviden que todos jueves a punto de la medianoche y los domingos a la 1:00 de la madrugada los espero en su programa “Exclusivo Para Hombres”, que se transmite por Telefórmula (por favor chequen su sistema de cable preferido para verificar nomenclatura del canal).

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