Breve diccionario que promete

Por Eduardo Navarrete

Para ser leído con “Dichoso”, de Los Tucanes de Tijuana

Los diccionarios mienten: no se saben adaptar al inevitable paso del tiempo en un momento en el que es imposible hacer una lectura alfabética de la realidad. 

Por eso, y como cada día es un dicho o un refrán, salvemos su honor replanteando significados y proponiendo nuevas designaciones conceptuales. 

Yo ya no me pertenezco – Momento culmen y anticlimático del desapego en el que se ha accedido a la iluminación tras haber descubierto el vacío, o en el que más bien ha vaciado el sentido común en aras de seguir hablando.

Me canso ganso – Falta de acceso a lo que está fuera de su definición de "verdad" o "realidad" y por lo mismo, plena obstinación en acelerar. 

Mafia del poder – Que no responde a su propia mafia. 

Frijol con gorgojo – Semilla que se jacta de lo difícil que es hospedar a cualquiera en sus entrañas.

Monedita de oro – Especialista en estar equivocado y no saber si lo que brilla es lo que ve, o su cansada percepción de la realidad.

Despeñadero – Zona geográfica situada en el extremo de cualquier mapa actual, considerada la antesala a dos puertas: el juicio político largamente anunciado, o el perdón y la inmunidad a modo.

Chachalaca – Quien no se calla (así esté en el estrado por más de hora y media).

La tercera es la vencida – Obsesión coronada por las omisiones de los enemigos. 

Obama – Detentor de aviones que sólo un niño podría imaginar y mandarlos a volar con todo y el aeropuerto.

Complot – Sentimiento que surge cuando no salen las cosas como uno quiere.

Abrazos, no balazos – Producto terminado de "el que no transa no avanza", si es que se entiende como parte de la estrategia contra el crimen organizado.

No es mi fuerte la venganza – Conspiración que hay entre el dicho en campaña y el discurso ya instalado en el poder.

Morir antes de fallar – Convertirse en superhéroe. Mejor aún, en mártir.

Canallín – Remate para rimar martillazos en un debate.

Fifí – Malhechor pagano que se da el lujo de tener dinero. 

Serenidad – Nos vemos en seis años.

Pueblo sabio – Eco de su propia intención. Método para proteger cualquier desliz y poder señalar a 120 millones de cansarse como ganso, no ser monedita de oro, desafiar a la mafia del poder y así, y con serenidad lanzar abrazos y no balazos.

Amor y paz – Divisas que llevamos rogando los habitantes, no sólo de este país, y que por lejanas y caras, se han vuelto cínicos lugares comunes de complejo alcance colectivo.

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