Los colaboradores merecen mejores sueldos y condiciones

Las personas, los colaboradores, así como los empresarios también tienen metas y sueños propios, necesidades económicas, sociales y emocionales

Por Helios Herrera

Este domingo estas líneas son para ti que tienes a tu cargo un equipo de colaboradores que hacen posible que tu empresa o negocio prospere día a día.

Cuando contratamos a una persona, pagamos por su conocimiento, tiempo y talento. Si exigimos que el colaborador se vincule a un trabajo productivo o a una cultura de excelencia, si le pedimos que nos ayude a crecer el negocio; debemos también (en la medida de lo posible) buscar espacios de crecimiento personal y económico para nuestro equipo de trabajo.

Es absurdo que le pidamos a un gerente que sea gerente por 35 años, pero que nos ayude a hacer crecer nuestro negocio y genere millones de utilidades. Sería incongruente pensar en crecer si nuestro propio equipo no cuenta con las herramientas, recursos y motivación necesarios para expandir todos sus talentos y potenciar las habilidades que posee y que va adquiriendo a lo largo de su carrera profesional.

Las personas, los colaboradores, así como los empresarios también tienen metas y sueños propios, necesidades económicas, sociales y emocionales; como seres humanos siempre (o por lo menos sería lo idóneo) aspiramos a más.

Efectivamente, el empresario apuesta su capital, pero los colaboradores entregan su vida entera. Debería existir un justo equilibrio entre lo que damos y lo que recibimos. Hay negocios en los cuales lamentablemente los números simplemente no dan para premiar y reconocer al talento interno.

Hay ocasiones en que determinadas personas crecen muy por encima de su propio puesto y están listos para ser promovidos. Sin embargo, en la empresa para la cual colaboran no encuentran los espacios, por lo que tendrán que buscar afuera. Creo que cualquier empresario comprometido realmente con el factor humano debe celebrar que sus colaboradores crezcan aún fuera de casa, estén orgullosos de ellos y por todo el camino recorrido para conseguir evolucionar y entrar a mejores y mayores retos para ellos y por ende, para su entorno cercano.

Y por más sencillo que pareciera dejar ir a nuestros colaboradores, por supuesto que la postura de “yo lo capacité”, “yo lo formé”, “a mí me costó” siempre está presente y se revoluciona al creer que cuando está listo y bien capacitado, se va a otra empresa. Esta situación llega a ser muy incómoda tanto para el empleado como para el empleador; sin embargo, debemos estar conscientes de que: A mejores colaboradores, corresponden mejores salarios y mejores condiciones.

Es por esto que, si estamos preparando y haciendo que alguien tenga un mejor desempeño, se debe contemplar también un plan de retención de talento para cuando ese alguien ya esté hecho y cuente con las condiciones necesarias, tanto intelectuales como emocionales, para decidir dedicar su valía a la empresa y no voltee a ver a alguna otra más.

En mis conferencias, algunas veces me dicen: “Helios, es que, ¡mi mejor gerente se fue a la competencia por doscientos pesos más!”. Mi respuesta siempre es: “¡Si llevas años invirtiendo en su desarrollo, se los hubieras pagado tú antes de que se fuera!”.

No puedes esperar que cuando la persona está desarrollada no busque retribución por ello. Este domingo te invito a ver la preparación de tus colaboradores como una inversión, la cual debes cuidar para convertirla en productiva y así sea un ganar-ganar para todos. Cuida a tu recurso humano, cuida tu inversión.

Piensa, reflexiona y actúa.

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