Morena, cuando la democracia se tira a la basura

Por David Olivo

En 1997, México logró finalmente pasar de un estado mayoritario, o autoritario, a uno pluralista, con un verdadero equilibrio de partidos en el Congreso de la Unión, lo que permitió por vez primera en la historia del país un contrapeso real al Poder Ejecutivo, lo que significaba que ya no podría doblegar a la oposición desde ambas cámaras legislativas.

Sin embargo, poco nos duró el gusto, ya que pareciera que los partidos políticos, los nuevos y los de siempre, nunca entendieron que las ventajas del pluralismo son que reparte o distribuye el poder, contrario al mayoriteo, que lo concentra en beneficio de una minoría. Actualmente las cámaras de Diputados y Senadores ofrecen un ejemplo de cómo el principio de mayoría se usa no para adoptar o impulsar alguna política del gobierno federal, sino para imponerla.

En Morena se han olvidado que cada vez que imponen su mayoría en el Congreso, haciendo oídos sordos a argumentos razonables de la oposición, también pierden legitimidad, esa que se sustenta en más de 30 millones de sufragios. Así el mayoriteo se transforma en una mordaza que acalla discusiones; es decir, se convierte en la ausencia del debate.

Algunas de estas malas prácticas ocurrieron el martes pasado en el Palacio Legislativo de San Lázaro, donde se vivió un bochornoso episodio durante la discusión del “gasolinazo”, y en el que la gran protagonista fue la diputada morenista Dolores Padierna, al presidir la sesión y “olvidar” la división de Poderes, defendiendo al presidente Andrés Manuel López Obrador, actitud que desató la íra de la oposición, dando pie a una batalla campal.

Ante esto, los líderes de los partidos opositores pidieron a Mario Delgado que en ausencia de Porfirio Muñoz Ledo, presidente de la Mesa Directiva,fuera la priista Dulce María Sauri quien presida la sesión, dado que cuenta con un perfil más conciliador y menos incendiario ante la turbulencia que se vive en la Cámara baja.

Lo anterior en lo visible, pero en lo que no se ve también comienza a dar de qué hablar Morena y su “Cuarta Transformación”. Al interior del partido del Peje se comienza a hablar con insistencia de Tatiana Clouthier, actualmente diputada federal. La potencial crisis interna se debe a las formas que ha adoptado la hija de “Maquío”, al no afiliarse al partido marrón y por su desacuerdo con algunas políticas impulsadas por AMLO, como la Guardia Nacional.

Algunos de los más radicales de Morena, que no son pocos, están pensando en dos soluciones: obligarla a alinearse con la ruta trazada para la “Cuarta Transformación” o simplemente borrarla de la bancada.

Y otra forma de hacer política de Morena es mediante el clientelismo: apoyos sociales a cambio de votos. Es por eso que detrás de las buenas intenciones del presupuesto, con la austeridad republicana incluida, estamos siendo atenazados por una implacable maquinaria de control político.

Si bien muchos de estos apoyos se necesitan y algunos son dignos de aplauso, el conflicto está en su implementación, que es partidista.

Con estos modos y con estas formas autoritarias arrancó Morena su “Cuarta Transformación”. ¿Qué más nos espera? ¿Cómo golpearán más a nuestra democracia?

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