Un gobierno lleno de ocurrencias y confrontaciones

Por Mariana Gómez del Campo

En un clima de decepción por los partidos políticos tradicionales, López Obrador llegó a la Presidencia de la República con un porcentaje histórico de votación popular, lo que desde hace semanas hemos llamado el “bono demográfico”, lo que dio paso al primer gobierno de izquierda en nuestro país; sin embargo, las expectativas de cambio se han visto disipadas los primeros días de esta administración por una serie de ocurrencias y confrontaciones de un gobierno que parece seguir sin entender que ganó las elecciones y hoy, representa el régimen mexicano.

La campaña electoral estuvo marcada por la polarización. Los discursos del hoy Presidente de la República siempre estuvieron llenos de descalificaciones no sólo contra los opositores, sino contra la sociedad civil y los medios de comunicación que no coincidían con sus apreciaciones. Si bien, el entonces candidato de un partido político que hoy es tan ideológicamente amplio como el priísmo postrevolucionario, ofreció la pacificación del país y un clima de reconciliación nacional, las acciones de gobierno han estado cargadas de mensajes ideológicos que tienden a denigrar y descalificar a la oposición con tal mezquindad que supera al autoritarismo del presidencialismo férreo de los años más oscuros de nuestra democracia.

Sin duda la prueba de fuego para el actual gobierno fue la tragedia acaecida el pasado lunes 24 de diciembre, donde todos esperábamos un Jefe de Estado que estuviera a la altura de tan difícil circunstancia; lo que encontramos decepcionó a propios y a extraños, pues hizo que el accidente se tratara de la víctima perfecta de Morena: el Presidente de la República.

Pensar que el Presidente busca la reconciliación nacional es una tarea difícil de creer pues sus conferencias mañaneras, que no son más que un tedioso monólogo que incluye fábulas históricamente difíciles de comprobar y malas bromas, ataca y desprestigia a aquellos que hoy trabajan desde la oposición. López Obrador lejos de ser un hombre de Estado y ser tanto prudente como mediador, atiza las disputas entre la sociedad mexicana promoviendo, al menos de forma inconsciente, la división y la confrontación entre los diferentes sectores de la población y emplea calificativos que estigmatizan y discriminan a los que piensan diferente. La voz de un político a través de la investidura presidencial adquiere un liderazgo moral, se vuelve un referente, desafortunadamente es algo que el Presidente López Obrador no ha entendido, mientras, la sociedad vive entre descalificaciones, peleas en las redes sociales entre los diferentes punto de vista.

Lo más peligroso es que esta constante confrontación se convierta en el combustible de la apología del régimen morenista que sirva de blindaje a cualquier tipo de crítica, pues la polarización deja fuera los argumentos a través de las descalificaciones.

En otro orden de ideas algo que ha caracterizado a López Obrador históricamente es la necedad que emplea para poner en practica ocurrencias, sí bien es respetable el estilo y la forma de gobernar, siempre que el interés nacional sea el centro de las políticas públicas, desde el momento en que el Presidente toma decisiones sin la menor preparación planeación técnica da lugar a las ocurrencias; lo lamentable es que se gobierno a base de ideas sin sustento, sin proyecto, sencillamente sin pies ni cabeza.

La lista de ocurrencias son conocidas por todos: la venta del avión presidencial, la desaparición del Estado Mayor Presidencial y, la más caótica quizás, la cancelación de la construcción del Aeropuerto Internacional de México, una decisión muy grave que ha golpeado el peso, desincentivó la inversión privada y el crecimiento económico de nuestro país, y hay que decirlo que con todas sus letras, esto nos costará a todos los mexicanos más de 300 mil millones de pesos, según datos la revista Forbes.

Otras decisiones que han abonado a la desilusión de los mexicanos son: los despidos masivos en el gobierno, la desaparición de programas e instituciones que le han valido gran prestigio a nuestro país como el Instituto Nacional del Emprendedor, la disminución del presupuesto para la educación, cultura, medio ambiente y protección de áreas naturales para privilegiar proyectos sin sentido que, insisto, no tienen ningún tipo de planeación técnica, manifestación de impacto ambiental como la construcción del tren maya y la refinería en Tabasco.

En este cierre de año y a un mes de llegar a la Presidencia López Obrador, se ha convertido en símbolo de lamentos y desilusiones entre la población, pues hasta hoy no ha sido el Presidente que prometió. Así ha decidido el Presidente gobernar entre ocurrencias y confrontaciones, misógino que desdeñó a la Gobernadora panista Martha Erika Alonso y en los funerales que rindieran en el estado de Puebla decidió no asistir y faltar gravemente a la investidura presidencial y despreció solidarizarse con la población de Puebla tras la muerte de la primera mujer Gobernadora de Acción Nacional y su esposo el Senador y ex gobernador Rafael Moreno Valle. Que no quepa duda que desde el PAN le daremos puntual seguimiento a esta tragedia para que se haga justicia.

Aprovecho la oportunidad para desearles a todos los lectores un Feliz Año 2019, lleno de éxitos.

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