Breve diccionario de un mal pelo

Por Eduardo Navarrete

Para ser leído con: "Bad Hair Day", de Kyle Robert Spear

Los diccionarios mienten: no se saben adaptar a la celebración del tiempo en un momento en el que es imposible hacer una lectura lineal de la realidad. 

Por eso, y como cada día es un oportunidad para refinar su presencia capilar, salvemos al oficio replanteando significados y tendencias. 

Tijeras – Artefacto evolutivo que denota un antes y un después. Objeto que delata al espejismo de la identidad y aún así, cada mes agendamos esa cita.

Remolino – Magnetismo browniano en la copa craneal que no distingue eminencias ni celebridades. Extensión progresista y revolucionaria que encuentra problemático el status quo e invita a cuestionarlo. 

Estética – Conjunto de reglas impuestas por algún desconocido y obedecidas ciegamente por un conocido que guía sus actos y adorna su vida. 

Cabello – Voz cantante que apunta hacia arriba y no abajo en las partes del cuerpo que acumulan pelo. Da lo mismo, si uno no es ultracorrecto y fifí capilar. 

Gel – Leve esperanza por la cual se pretende domar lo incontrolable. Prepárate, ahora la furia capilar responderá y tendrás un pelo cubista, pero con plastas de gel. 

Espejo – Tiranía de la apariencia. Sensación de inmunidad ante el mundo. Placa que muestra lo que uno lleva proyectando años. Recordatorio de que nada existe como aparece. Encantador de serpientes. 

Peluquero – Espartano en la misión de domesticar el caos. Un peluquero siempre debe portar un gran pelo y musical plática, medallas en sus victorias contra remolinos y terrazas craneales. Siempre pensarás que puedes quedar como su peinado. Nunca lo lograrás. Sigue yendo a platicar.

Calvicie – Algo peor que un mal pelo. 

Injerto – Algo peor que la calvicie. Mal perdedor. Signo urgente de que debes reconciliarte con tu dignidad. 

Secadora – Arma de fuego con la que de manera artificial combates el desorden y el levantamiento irracional de tu pelo. 

Sorpresa – Estado luego de pensar cuánto tiempo le has dedicado a tu pelo en la vida. 

Moda – Afortunada musa que abandera el despeinado y la estética de la antiestética con un argumento vanguardista, pero sobre todo conveniente. El mal pelo ha sido resignificado. 

Acondicionador – Químico de dudosa procedencia que huele a arcoiris y se presenta como alegría paradisíaca con el que tu pelo quedará lisamente impeinable, pero oliendo a goma de mascar. 

Lamentable – Estado de ánimo luego de 45 minutos de microarreglos inútiles que te dejaron peor de como empezaste. 

Trauma – Recapacitación por medio de la cual caes en cuenta de haberte fijado en lo inútil y has olvidado lo importante. No paza nada. Sólo tu vida. 

Peine – Espada matinal para conducir las cruzadas matinales. Máquina de valor social que subraya su distinción y garantiza ovaciones al salir del baño.

Las paces – Acto mediante el cual, sabes que podrías estar perennemente inatisfecho con tu pelo (o con lo que sea), que tu pelo está bien, que no hay por qué proyectarle demandas que no va a cubrir y que posiblemente eres algo más que tu pelo. 

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