Lo que no debes hacer ni decir en una primera cita…

Por Yazmín Alessandrini

No se requiere ser un experto en física cuántica o en medicina molecular para saber que cuando nos adentramos en el escabroso y pantanoso terreno de las citas, sobre todo en lo que refiere a las llamadas “primeras citas”, hombres y mujeres por igual casi siempre cometemos un sinfín de errores que irreductiblemente nos conducen a la patética circunstancia de que las posibilidades de que ocurra una “segunda cita” se vuelven prácticamente nulas. Aceptémoslo: Somos unos expertísimos autosaboteadores.

Sí, damas y caballeros somos un gigantesco catálogo de patrones de comportamiento repetidos y, lo que es peor, repetidos y empeorados. La inmediatez y esa inaudita proclividad que tenemos para ignorar por completo el lenguaje corporal de nuestros interlocutores y las señales que nos envían, esto sin olvidar que muy pocas veces sabemos cerrar la boca para escuchar a las personas con las que convivimos, terminan echando por la borda cualquier intención nuestra por llegar a la segunda base.

Estos errores todos los hemos cometidos, los conocemos al derecho y al revés, y tienen que ver con cosas que decimos y cosas que hacemos que nos envían directo y sin escalas a arenas movedizas de las cuales ya no podemos salir y que provocan que esa persona que se volvió el objeto de nuestro deseo se aleje irremediablemente para siempre de nosotros.

Ciertamente no hay nadie perfecto, pero a mí me queda claro que si hay personas perfectas para cada de uno de nosotros, sobre todo en el terreno sentimental y amoroso. Y, obviamente, los ejemplos de lo que hombres y mujeres no podemos hacer y decir en una primera cita son interminables, pero bien vale pena repasar en este espacio algunos de ellos, ¿les parece bien?

Para empezar, en una primera cita (y en las subsiguientes, ¡por favor!) sé tu mismo y evita la tentación de querer vender una versión de alguien quien no eres. Compórtate de manera natural y date la ¡de escuchar a la persona que está contigo, para que así tengas la oportunidad de conocerle y saber qué es lo que está buscando. No acapares la conversación y olvídate de alardear sobre tus logros porque a nadie le interesa salir con alguien cuyo objetivo principal es querer impresionar a los demás.

No intentes convertirte en una especie de sabelotodo y tampoco en un catálogo de quejas y reproches con respecto a tus relaciones anteriores, sí puedes y si no te preguntan al respecto, mejor ni hables de tus romances previos y no obsequies los pormenores de por qué acabaron. Cuando salimos por primera vez con una persona que recién conocimos, tenemos que entender que esta circunstancia la podemos utilizar como un perfecto trampolín para mejorar en todas aquellas cosas en las que fallamos previamente.

Antes de obsesionarte con la idea de incursionar en el terreno sexual con esa persona con la que estás saliendo, mejor aprende a leer y a interpretar las señales que te está enviando con su lenguaje corporal. A todos nos gusta el sexo, pero también tienes que asimilar que a mucha gente ese paso les cuesta mucho trabajo, así que recopila toda la paciencia y empatía de la que seas capaz para que cuando se dé el momento de tener relaciones sexuales éstas sean de manera espontánea y consensuada por ambos.

Si tienes algún “vicio social” sumamente arraigado, como fumar o beber alcohol, procura limitarte y no ahuyentes a la otra persona evidenciando que se trata de una cuestión que no puedes controlar. Asimismo, trata de que tu arreglo e higiene personales siempre te generen puntos a favor y no en contra, una persona bien vestida, pulcra, elegante y sobriamente siempre causa una gratísima impresión. Y de la puntualidad mejor ni hablemos… ¡es esencial!

Otra cosa muy importante: Si eres de esos a los que se les da interpretar el rol de psicópatas o celosos compulsivos controladores mejor olvídalo, erradica ese tipo de conductas de cotidianeidad. Entiende que estás frente a una inmejorable oportunidad de dar a conocer la mejor versión de ti. Esfuérzate un poco, haz el compromiso contigo mismo de no repetir los errores que siempre cometes todo el tiempo. Te puede ir bien, muy bien, créeme…

Y no olviden que todos jueves a punto de la medianoche y los domingos a la 1:00 de la madrugada los espero en su programa “Exclusivo Para Hombres”, que se transmite por Telefórmula (por favor chequen su sistema de cable preferido para verificar nomenclatura del canal).

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