Cuando 1 + 1 = 1

Por Toño Esquinca

En las matemáticas del universo espiritual, uno más uno suma uno, porque al final todo es la misma sustancia. Los últimos datos arrojados por la física cuántica, que se acercan mucho a lo expuesto por las más antiguas tradiciones espirituales, refuerzan la noción de que es prácticamente imposible separar la materia física del micro y del macrocosmos, lo que significa que a nivel de aquello que no podemos ver a simple vista, no sólo estamos interconectados, sino que de alguna manera difícil de comprender todas las formas de vida estamos superpuestas en esta experiencia material.

¿Y de qué nos sirve saber esto si en la experiencia sentimos que es justo al revés? Parece que todo está separado, encontrado, incluso peleado entre sí. Es justo el esclarecimiento de la idea más apegada a lo real sobre nuestra indivisible unidad, que nos permite procurar el bien en cualquiera de sus formas hacia toda la vida en todas partes. Desde este punto de partida, 1 + 1 = 1, porque siempre estamos en Uno, somos unidad, partimos de ella y nunca nos separamos, y mientras más disipada esté la idea de la separación, más fácil nos será ejercer el músculo de la comprensión y de la compasión.

Cuando sabemos que 1 + 1 = 1 somos personas más empáticas y solidarias, menos egocentradas y con más sentido de comunidad. Cuando 1 + 1 = 1, efectivamente actuamos en comunidad: como-unidad, recordando que hoy por ti, mañana por mí. Que siempre todo lo que se siembra es cosechado y todo lo que se lanza, regresa. Uno mas uno es igual a uno porque también hay un todo que nos soporta y del que somos parte para apoyar nuestros sueños, realizaciones y proyectos.

Cuando sabemos que 1 + 1 = 1, la idea de desolación se desdibuja para dar paso a un todo más grande en el que siempre de los siempres estamos en compañía y en vinculación. Casi todos los pueblos originarios del planeta basan sus estructuras sociales y espirituales en esta relación de 1 + 1 = 1, y es esta conciencia de la que se desprende el profundo respeto por la naturaleza, por el cuidado de unas y unos a otros, y la gratitud por todo cuanto se llega a tener y también a perder, todo como parte de la misma fuente.

Para bien y para no tan bien, uno mas uno es uno, y tanto aquello que creamos con conciencia como eso que transgredimos con inconciencia, se devuelve para nosotros. Es en realidad cuando nos suceden cosas inexplicablemente buenas o malas, agradables o desagradables, que es posible comprobar que la conciencia de unidad es mucho más real que la conciencia de separación.

En la visión del espíritu, o de la sustancia universal, uno mas uno es uno, y nunca hay división y tampoco resta, siempre es una suma, porque incluso aquello que consideramos pérdida es una suma a la experiencia del todo. Cuando 1 + 1 = 1, siempre tenemos más fuerza y sabiduría, pues las células de nuestro cuerpo conocen, recuerdan y reconocen a cada uno de los seres que forman nuestro linaje ancestral, y de esta manera todas las experiencias, sacrificios y el trabajo por quienes estamos aquí, nos sostienen de la forma más poderosa que puede existir.

En la dimensión de lo intangible 1 + 1 = 1, pero también en la que llamamos tangible, porque aunque pareciera que estamos tan lejos unos de otros y otras, sólo basta con la conexión que establecemos a través de una mirada, de una buena o mala acción, para darnos cuenta cómo de manera inmediata aquello que elegimos repercute en los demás y viceversa. En las matemáticas del alma y del corazón uno mas uno siempre es uno.

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