El abucheo al Presidente

Por Héctor Escalante

El fin de semana durante la inauguración del estadio de béisbol “Alfredo Harp Helú” de los Diablos Rojos de México, el presidente Andrés Manuel López Obrador sufrió su primera rechifla en un acto público. Ahí, una parte importante de los asistentes le otorgó un abucheo y muchos de ellos gritaron, “fuera, fuera”.

Los estadios nunca han sido un buen escenario para los políticos, de hecho, es normal que en esos espacios se les abuchee. Aquí el tema, es que el presidente López Obrador tiene el ego muy grande. Es posible que sea por los números por los que llegó al gobierno, sin embargo, eso refleja lo alejado que se encuentra de la realidad.

Nadie puede negar que el Presidente es muy popular, que buena parte de la población no solamente lo apoya, sino defienden de manera aguerrida, de hecho, no lo cuestionan y sus bases creen en todo lo que diga, a pesar de no ser cierto. El ejercicio de poder desgasta de manera natural, lo hemos visto en México y en otras partes del mundo. El desencanto de los políticos es normal, la gente exige más de lo que se les puede otorgar.

Los dichos del presidente eran sumamente atractivos en campaña: “acabar con la corrupción de la noche a la mañana, erradicar la delincuencia, trabajo para todos”. Todo eso suena estupendo, más en escenarios favorables, cuando hay otro gobierno en funciones y se les puede acusar de todos los males que aquejan a un país. Lo mejor que hacía López Obrador era ser opositor.

El problema para el mandatario es que se le acabó la campaña, ya no todos los espacios podrán ser con un público a modo, a pesar de que en los eventos estatales inviten solo a quien le aplaude. Cada vez se topará con escenarios más adversos, con gente que le va a exigir o reclamar, lo vemos en los aeropuertos o lo vimos en el estadio de béisbol. Es parte de esa distancia que tiene el gobernante y el gobernado.

El presidente López Obrador tiene que tener la madurez para entender que gobierna para todos y no solo para quienes le aplauden. No puede calificar a cuanta persona le incomode, decirle conservador o fifí a todo el que lo cuestione no es una buena idea. Porque cada día habrá mas cuestionamientos para el presidente y eso no lo puede cambiar.

La secretaria de Gobernación Olga Sánchez Codero pidió respeto para el Presidente, pareciera que son personajes nuevos en la política. Todos los gobernantes están expuestos al cuestionamiento, a las rechiflas o a la crítica. Incluso, desde su posición de opositores, los que hoy gobiernan criticaron a quienes gobernaban en el pasado, es parte de la política misma.

La rechifla al presidente fue de un sector de la población, gente que no comparte sus ideas y lo crítica, no son fifís. Ojalá que el mandatario reaccione mejor la próxima vez, porque no será la última. Pensar que no volverá a pasar es vivir en la fantasía.

Últimas palabras

AMLO dice que la forma es fondo. La reconciliación podría tener sentido, pero lo hace de manera desordenada y atropellada. En España reaccionaron negativamente, es obvio. No hay diplomacia y como dice, la forma es fondo. La forma de la 4T es terrible. 

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