Imposición para la CRE

Por David Olivo

Con imperiosa voluntad el presidente mexicano quiere que su voz sea la única que domine el ambiente político nacional. Va una semana desde que la oposición en el Senado de la República, encabezada por legisladores de Acción Nacional, rechazó su terna para la dirección de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y para mantener su decisión sobre cualquier opinión, López Obrador postuló de nueva cuenta a los candidatos de la primera propuesta.

Parece que en opinión del primer mandatario mexicano, los doce postulados para comisionados cumplen con todos requisitos señalados por la ley, sobre todo el de ser honestos. En verdad, es cosa de pensarse, porque varios de ellos ignoraban términos básicos en materia energética, mucho menos expusieron opiniones innovadoras sobre la matriz energética actual.

Es decir, para AMLO pesa poco el conocimiento práctico sobre el tema, dado que considera otros rasgos de mayor importancia para el desempeño de puestos especializados. Se aferra a perfiles que desconocen el significado de CENACE (Centro Nacional de Control de Energía) o de CEL (Certificado de Energías Limpia), priorizando la buena voluntad que, según él, tienen.

Con esta actitud, la cabeza del Estado muestra una desfachatez inaudita proponiendo ingenieros que conocen las tareas dentro del sector, pero que ignoran el papel que juega la CRE. No es lo mismo controlar una línea de ensamblaje dentro una industria, a planificar la estrategia nacional de un rubro con impactos globales.

No menosprecio el trabajo especializado que es capaz de realizar cada uno de los participantes, sino que se encuentran fuera de su área de desarrollo a pesar de pertenecer a la misma industria. Estos puestos pertenecen a aquellas figuras que conocen de arriba abajo el esquema energético nacional y que además son capaces de proponer soluciones a los retos actuales.

Y lo peor está por venir. Pues la norma establece que en caso de ser rechazada en segunda ocasión la propuesta del presidente, es el mandatario quien está facultado para designar las cuatro vacantes. Lo que quiere decir que se obliga a la Cámara Alta a tomar una decisión coartada frente a perfiles que claramente no están capacitados para guiar al máximo órgano regulador de energía del país.

Con esta jugada tan baja del jefe del Estado, se muestra la verdadera cara de la Cuarta Transformación teniendo en cuenta que está imponiendo a quienes para el son los mejores, pero no los evalúa de acuerdo al puesto donde se desempeñarán.

Ya lo han dicho senadores del PAN, está actitud denota un desprecio por el trabajo de todo los que trabajan desde el legislativo, el cual no es menor pues muchas de las figuras que ahí se desempeñan lo hacen con compromiso.

Cabe resaltar que la imposición del presidente de enviar perfiles que no están preparados para estos cargos también es corrupción pues bloquea a cualquiera con un alto desarrollo en esta materia dando prioridad a quienes les caen bien al titular del Ejecutivo.

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