Una Reforma Educativa que retoma el pasado que tanto dicen despreciar…

Por David Olivo

Al parecer sembrar los cimientos de una educación de calidad sobre la que se sustente un México nuevo, limpio y lleno de prosperidad no se encuentra entre los planes del presidente. En cuanto que los compromisos políticos con esferas antiquísimas del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) fundamentan los principios de la “mal llamada” Cuarta Transformación.

Sin más que decir. Así de lleno. El mandatario mexicano se encuentra atrapado entre las promesas conjuradas a la maestra Gordillo y las mentiras huecas de una campaña electoral de 18 años, que debió terminar el 2 de julio de 2018.

Este panorama se desarrolla mientras Lopez Obrador busca desesperadamente aprobar su Nueva Reforma Educativa y apaciguar las fuerzas de la Coordinación Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) sin perder su capital político.

Es tarde y todos lo sabemos, pues las fuerzas de oposición, encabezada por senadores de Acción Nacional, han obstaculizado sus planes una vez más con firmeza y la razón de su lado. Dejando ver la intención del legislativo por construir y dialogar, acciones a las que el jefe del Ejecutivo contesta con negativas y desacreditación todas las mañanas desde Palacio Nacional.

Con este rechazo, se conjuró el proyecto de la ley de educación, mismo que fue discutido en el pleno del Senado el pasado martes y qué les digo. Fue objetado, ya que en un inicio se había logrado pasarla, pero con reservas por parte de las diferentes fuerzas políticas, a las cuales los morenistas reaccionaron negativamente. Se buscaba aportar, no destruir y por ello se regresó a Cámara de Diputados para ser evaluada, una vez más.

¡Es absurdo!, ¿no? Construir solo sin tomar la opinión de otros está lejos de ser una democracia, más bien conjura una oligarquía dictatorial. Lugar al que estamos lejos de llegar, gracias a los esfuerzos de los pesos y contrapesos que aún permanecer libres a la voluntad de la silla presidencial.

En este tema, se ha dicho hasta el cansancio que la evaluación al magisterio no es una opción, sino una obligación a acatar para incrementar el nivel educativo dentro de nuestro país. Además que la llamada evaluación punitiva fue una falacia, ya que en ningún momento se despidió a nadie por no alcanzar la calificación adecuada para desenvolverse en aula, más bien se les orientó a tomar otras actividades, eso sí, dentro del magisterio.

No es un truco discursivo. Es la verdad, porque no existen casos que comprueben el despido injustificado, ya que es ilegal y nunca ocurrió. Pero lo que si pasó fueron los pactos entre la SNTE y el mandatario mexicano.

Y se pueden palpar en cualquier pasillo gobernado por el sindicato charro de maestros. Se pueden escuchar murmullos sobre el regreso del escalafón o el resurgimiento de la maestra. Lo cierto es que ni una, ni la otra cosa apoya realmente al magisterio, dado que la venta de plazas es sin duda una mala práctica donde únicamente los conocidos podían acceder, en lugar de abrir la competencia para tener a los mejores perfiles frente a los niños de esta nación.

Además la eliminación del Instituto Nacional de Evaluación de la Educación (INEE) es un retroceso que condena de nueva cuenta a la educación mexicana a una inercia de corruptelas y malas prácticas que según habíamos dejado en el sexenio anterior. Con esto el AMLO se quitó la máscara y mostró su verdadero rostro. Habrá que esperar como responde y por lo que hemos visto no será de forma positiva.

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