A pesar de las mentiras, Anaya sigue

Por David Olivo

No hay que negarlo y hay que decirlo con todas sus palabras; obstaculizar el desarrollo limpio y sano de la democracia fue uno de los principales principios del PRI-MOR. O quizá, sea la manipulación su principal instrumento para confundir a los ciudadanos con cortinas de humo que esconden sus verdaderas intenciones. Quién sabe.

Lo que sí sabemos es que el tiempo, y muy pronto la historia reciente (5 meses), le dio la razón a Ricardo Anaya Cortés, quien regresó después de limpiar su nombre de la sucia estrategia de la cual fue complice morena. Pues, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) resolvió el miércoles pasado lo que ya muchos sabíamos: La Ex- Procuraduría General de la República (PGR) de la administración pasada afectó e intervino en la contienda con un prejuicio que inclinó la votación hacia López Obrador, así de claro.

Esta sucia estratagema marcó una clara tendencia que obstaculizó el desarrollo natural de la elección, plantando una desconfianza infundada sobre el entonces candidato de la coalición por “México al Frente; PAN + PRD + MC”. Y ese no es el verdadero pecado, el crimen real fue atentar contra la democracia moderna, como verdaderos enemigos de la representación del pueblo, pero sobretodo demeritaron el sufragio efectivo al utilizar las instituciones del estado mexicano contra un candidato a la Presidencia. Así tal cual, con mentiras, con descalificaciones, utilizando las instituciones que tanto le han constado a nuestro país para descarrilar a Ricardo, degenerando el ejercicio libre de elección popular.

Tuvieron la oportunidad y se aprovecharon. El ahora partido en el poder sabia, a sabiendas que las falsedades expuestas ensuciaban y fracturaban la contienda electoral y afectaban la trayectoria de un buen hombre. Ya lo demostró TEPJF en su investigación, donde se expuso el uso parcial de recursos públicos para afectar la equidad de la contienda electoral.

Para ello, sólo falta observar las acciones de la Ex-PGR al término del gobierno de Enrique Peña Nieto; dado que a dos días de haber comenzado la nueva administración, absolvió de todos los cargos del aspirante a la presidencia.

El daño ya estaba hecho y fue fatal, pues con esas mañas establecieron una democracia de baja calidad en nuestro país que ahora busca concentrar la mayor cantidad de poder en una figura única, borrando y queriendo cooptar de Organismos Autónomos y libres pensadores.

Eso no es todo, ya que el verdadero daño sigue. El revés que enfrentamos en la democracia mexicana fue amplificado por la desconfianza en todos los actores políticos, cosa que no es nueva, pero que amplificó Andrés Manuel López Obrador (AMLO), marcando una tendencia que denigra la garantía de todos derechos y libertades.

Son estas acciones las que, de acuerdo a la Organización de los Estados Americanos, han marcado una disposición en países latinoamericanos a perder la confianza en la democracia. Aspecto que se ve reflejado en el retroceso del 3 por ciento en la aplicación de figuras institucionales firmes a partir de 2016.

En todo esto, el autoritarismo y la corrupción juegan un papel principal. En la primera, parece que nuestro presidente está enfocado; sin embargo, en lo que respecta a la segunda es otro tema. Dado que AMLO orienta sus esfuerzos en el control de cada uno de los estándares nacionales desde su silla en Palacio Nacional. Todo parece indicar que busca un poder monárquico, despótico y autoritario.

Es cierto, ¿estamos lejos de llegar a ese punto?, ¿quien sabe?, pero bloquear el paso a un opositor por representar una idea diferente está lejos de ser llamado democracia y la deslegitima frente a los ojos de los ciudadanos, quienes cuestionan la verdadera efectividad de un sistema donde todos debemos opinar.

Sólo me queda hacer estas preguntas: ¿López Obrador es un peligro para México?,¿Es complice del Pacto PRIMOR?, ¿Es importante el regreso de Anaya?, Es necesario…..

Gracias por todo NNFM…..

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