Elecciones en Estados Unidos, personalismos y el futuro económico de México

Por Vanessa Rubio Márquez

Es innegable que la amenaza del Presidente de Estados Unidos de aplicar aranceles incrementales a la importación de todos los productos mexicanos, debe ser entendida desde una lógica electoral en el vecino país del norte. Este mismo mes Donald Trump lanzará el inicio de su campaña de reelección y estas medidas nacionalistas son altamente populares entre sus electores. Se trata de una medida de política comercial anti-libre comercio que tendría consecuencias muy graves para los consumidores y trabajadores en ambos países.

Como parte de su estrategia, el gobierno estadounidense tomó la decisión de vincular el tema migratorio al tema comercial. Ya habían habidos varías advertencias en ese sentido por parte de altos funcionarios del gobierno norteamericano, pero en esta ocasión el planteamiento lo hizo el propio Presidente y ello cobra evidentemente otra dimensión. El peso mexicano frente al dólar pasó de 18.90 a 19.80 en tan solo unos días y la incertidumbre volvió a rondar el ambiente económico y de negocios en México. El simple anuncio de la amenaza son muy malas noticias para nuestro país. Las negociaciones bilaterales que habrán de darse en los primeros días de esta semana son muy delicadas, complejas y de pronóstico reservado. Hay daños ya hechos y peores daños que son evitables.

El equipo negociador en Washington debe tener muy claro que los dos temas (migración y comercio) deben ser tratados en mesas de negociación separadas. Evidentemente hay mucho entendimiento mutuo y acuerdos pendientes en materia del reto que representa la migración. Hay campo para acuerdos basados en una responsabilidad compartida y de acciones fortalecidas y diferenciadas. La ventanilla comercial más amplia cerró sus puertas con el fin de las negociaciones del Tratado comercial México-Estados Unidos-Canadá (TMEC) y los acuerdos en ese campo deben permanecer intactos, por lo que de una negociación exitosa esta semana en Washington, deberíamos esperar la retractación, si bien no del Presidente, sí del gobierno de Estados Unidos. México debe permanecer unido ante cualquier amenaza externa y esto no debe ser la excepción.

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