La magia del esfuerzo 

Por Toño Esquinca

En la búsqueda del éxito y la felicidad existe una fórmula mágica de 8 letras, que es: esfuerzo. A veces tendemos a poner demasiada carga un tanto fantasiosa en las cosas que buscamos lograr. Debemos ser muy cuidadosos en la diferencia entre magia y fantasía, porque la primera es una obra de manifestación con nuestros dones dispuestos a su máxima potencia, y la segunda puede ser una cárcel perpetua en la que cada uno de nuestros sueños vaya muriendo poco a poco.

El aliento que tenemos por realizarnos y hacia lo que llamamos “ser felices” es un móvil muy poderoso para caminar a ello, pero de ahí tenemos que dar pasos firmes y consistentes a concretar eso que buscamos. Los logros honestos y honorables de una persona pueden ser visualizados como en la imagen del iceberg, en donde sólo estamos viendo la punta. Debajo de eso hay una enorme cantidad de esfuerzo, de todo tipo de sacrificios, de horas de desvelo, de desmañanadas, de trabajo continuado, de caídas y tropiezos, de errores, de rechazos, de comienzos desde cero, de fuerza de voluntad, de ganas, y de muchísima consciencia de qué y para qué es eso que queremos alcanzar.

En realidad, la magia radica en toda esa producción y en convertir aquello en una aventura para nuestro porvenir, en un viaje entretenido e interesante, pero sobre todo: real. La fibra de la realidad es dulce y amarga, áspera y suave, ruda y apacible, de subidas y bajadas, y amarla tal y como es, también es uno de los componentes esenciales para poder alcanzar los logros anhelados.

Si aprendemos a abrazar lo que es real y a hilvanar día con día ese enorme tejido que al final será aquello que quisimos ver hecho real, sucederá como hacen las hormigas o muchas especies animales que llevan las ramas o las hojas poco a poco e incesantemente hasta que de pronto aparece un gran nido. Y esto es magia. La magia involucra no sólo nuestra atención sino la marcha incansable del esfuerzo y el enorme poder que radica dentro de cada uno o una cuando lo invitamos a aparecer. O no parecen historias mágicas cuando sabemos de casos de éxito de personas con limitaciones físicas, con capacidades diferentes, con toda la adversidad de frente, y que llegaron a donde nadie podría haber apostado; pues en eso justamente radica la verdadera magia.

Siempre detrás de algo que aparece al decir coloquial “como por arte de magia” tiene una historia detrás y una gran estructura por debajo. Por eso debemos ser capaces de ver más allá de la superficie y aún más, de reconocer, ver la luz detrás de una apariencia, y respetar el trabajo y el esfuerzo de quien está donde está. Nada sucede porque sí, y tanto para bien como para mal, cada uno de nosotros tenemos una razón para estar y ser como somos. Por eso no envidie nunca, y menos intente robar algo que no le pertenece, que no se ha ganado, a lo que no le ha puesto esfuerzo, empeño e integridad, porque ahí no hay magia, no hay milagro, no hay logro.

No es la meta, es el trayecto que tomamos para llegar a ella. A veces cuando realizamos un camino tan lleno de pequeños milagros, la meta inicial queda olvidada al contemplar la deslumbrante belleza del sendero que, con esfuerzo, hemos labrado. 

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